Marly Kuenerz, psicóloga clínica con más de 35 años de experiencia en consulta y directora del Master en Técnicas de Psicología Transpersonal, de Phlippus Thuban, nos acerca hoy a los  fundamentos de la psicologia transpersonal y explicita la manera en que algunos de los metodos  y conceptos teoricos de los primeros investigadores en este campo han servido de base para el desarrollo de su metodo El Juego de la Atencion.

Una psicología más allá de la autorealización y el logro personal

En 1968, nos cuenta Marly,  Abraham Maslow , conocido también como “el padre espiritual de la psicología humanista” y por su famosa “pirámide de Maslow”, es quien pone el nombre a la psicología transpersonal y dice “(…) considero que la psicología humanista, la psicología de la tercera fuerza, es un movimiento de transición, una preparación para una cuarta psicología, superior a ella, transpersonal, transhumana, centrada en el cosmos, más que en las necesidades e intereses humanos. Una psicología que va más allá de la condición humana, de la identidad, de la auto-realización…”  Al año siguiente es cuando Maslow y junto a un grupo de psicólogos y psiquiatras como Anthony Sutich, Stanislv Grof, Victor Frankl y James Fadiman lanzan la primera edición del “Journal for Transpersonal Psychology”.

Abraham Maslow (1908-1970) había nacido a principios de siglo en el barrio de Brooklyn (Nueva York). Hijo de inmigrantes ruso judíos, fue el mayor de siete hermanos de padres inmigrantes rusos judíos. Tuvo una infancia humilde y sin muchos amigos. Sus relaciones familiares difíciles le marcaron profundamente. En 1924 empezó estudios de derecho influenciado por sus padres pero luego cambió de rumbo y después de casarse en 1928, se matriculó en Psicología la Universidad de Wisconsin y obtuvo el doctorado en 1934. Durante sus estudios realizó investigaciones experimentales sobre el comportamiento de primates.  En 1935, Maslow se convirtió en residente de la Universidad de Columbia, donde desarrolló una amplia investigación referente la sexualidad de la mujer.  Durante esta etapa, Maslow lanzó  ya algunas ideas sobre la autorrealización personal que fueron calificadas de poco científicas.  Posteriormente trabajó como docente, durante catorce años, en el Departamento de Psicología del Brooklyn College, en Nueva York, y  en 1951, aceptó el cargo de presidente del Departamento de Psicología de la Universidad de Brandeis, en Waltham (Massachusetts). Esta nueva etapa la dedicó al estudio de la motivación, la personalidad y la autorrealización.

Marly Kuenerz nos apunta que Maslow se dio cuenta de que muchas personas autorrealizadas tenían experiencias de trascendencia (las llamadas “experiencias cumbre”, metamotivaciones o el deseo de realizar valores universales) y que las interpretó como una expresión de nuestra naturaleza humana (esencialmente biológica). Debido a la importancia de estas experiencias, Maslow sugirió que la psicología debería investigar estos fenómenos. Como añade Marly, “las experiencias cumbre de Maslow, ya fueron mencionadas por Freud, que las llamaba “experiencias oceánicas”, y que por experiencia terapéutica puedo decir que son experiencias vividas de forma natural y espontánea por una gran parte de seres humanos.”

En 1993, Maslow recibió, a título póstumo, un Premio Honorífico de la Asociación de Psicología Transpersonal (ATP) por sus importantes contribuciones y el desarrollo del campo de la psicología transpersonal.

La conciencia ampliada: recursos para alcanzarla

Otra de las figuras destacadas de la psicología transpersonal es Stanislav Grof (http://www.stanislavgrof.com/). Fue fundador en 1978 de la  International Transpersonal Association (ITA), organización que eleva el trabajo de la asociación norteamericana hacia un nivel internacional y interdisciplinario. Es muy conocido por su trabajo como investigador pionero en el uso del LSD y de los estados alterados de conciencia para conseguir la sanación, el crecimiento y la introspección. Formado en análisis freudiano durante más de 7 años, su experiencia es inigualable, pues lleva más de 50 años dedicándose a la clínica y la investigación

“Aunque Grof empezó con drogas”, añade Marly, “se dio cuenta más tarde que obtenía los mismos resultados a través de la respiración holotrópica, que es una forma de terapia completamente natural. Los yoguis, desde siempre, han conseguido sus excelentes resultados en cuanto a la evolución de la consciencia, a través de diferentes formas de usar la respiración.”

Stanislav Grof nació el 1 de Julio de 1931 en Praga, estudió medicina y se especializó en psiquiatría. Durante 20 años, Grof estuvo trabajando en el laboratorio realizando psicoterapia con sustancias psicotrópicas en Praga y Estados Unidos. Grof trabajaba con pacientes esquizofrénicos y neuróticos, recopilando los relatos de sus experiencias a la vez que registraba los cambios de su visión respecto al mundo y sobre sí mismos. Aunque el uso de la LSD en Praga era permitido entre la clase médica, había ciertos problemas en lo referente a las experiencias espirituales que los pacientes reportaban en las sesiones, pues por aquellos tiempos Checoslovaquia se encontraba bajo el régimen soviético que censuraba la existencia del espíritu humano. Actualmente, el Dr. Grof es profesor de psicología en el Instituto de Estudios Integrales de California (CIIS) en el Departamento de Filosofía, Cosmología y Conciencia en San Francisco, California. En su obra “Psicología transpersonal: nacimiento, muerte y trascendencia en psicoterapia”, Grof expresa los fundamentos lo transpersonal como la cuarta fuerza de la psicología. Además, discute sobre los modelos terapéuticos de distintas escuelas y rescata las aportaciones que hace la psicología transpersonal.

Su aportación ha sido fundamentalmente metodológica. Grof es el creador de la respiración holotrópica. Esta técnica psicoterapéutica transpersonal clasifica los síntomas, bloqueos o problemas como resultado de contenidos olvidados o reprimidos a los que se puede acceder a través de estados expandidos de conciencia o estados holotrópicos. A través de una precisa configuración de hiperventilación, música evocativa y un cuidado especialmente amoroso se hace posible el surgimiento de estados ampliados de la conciencia. Estos estados incluyen ámbitos como el perinatal y el ancestral. “Es importante su estudio sobre el nacimiento que se refleja luego en la vida de la persona. Según naces, así vives” comenta Marly Kuenerz.

Niveles y espectro de conciencia: a cada uno su terapia

Otro de los grandes contribuyentes de la psicología transpersonal es Ken Wilber, considerado el gran teórico de la piscología transpersonal.

El filósofo estadounidense Kenneth Earl Wilber  nació  en 1949 en Oklahoma City. Graduado en química y biología,  se ha interesado en la psicología, la antropología,  la historia, el misticismo y la ecología. Desarrolló un modelo conceptual del espectro de la conciencia, que consta de tres grandes categorías: el estado prepersonal o pre-egoico (momento de desarrollo en que los seres humanos aún no tienen conciencia de su mente), el ámbito personal o egoico (cuando el niño toma conciencia de que es una persona que piensa), y el transpersonal o trans-egoico que se alcanza por medio del desarrollo espiritual, y que consiste en trascender la identificación con el cuerpo y la mente, para alcanzar un nivel de conciencia mayor.

A partir del trabajo de Wilber, los psicólogos transpersonales también han argumentado a favor de una mejor diferenciación entre los problemas de ciertas patologías psiquiátricas y su relación con los estados prepersonales/transpersonales. Fue fundador de la revista ReVision, que publica artículos sobre conciencia y el proceso de transformación.

Wilber plantea unos mapas de los distintos niveles de la conciencia y su evolución, desde una perspectiva transpersonal y en base a esto, las psicoterapias más convenientes para aplicar en cada nivel. Es considerado como uno de los escritores aún en vida, más relevantes en temas relativos a la Conciencia y la Psicología Transpersonal.

El Espectro de la Conciencia, desarrollado por Wilber y enriquecido luego por muchos otros autores, ha servido para demostrar que todas las escuelas de psicología están en lo cierto en determinados planos del fenómeno de la conciencia humana y que, por lo que importan es el estadio de la evolución de la conciencia, con sus correspondientes manifestaciones saludables y sus patologías, que cada escuela ha estudiado y comprendido con mayor claridad.

“Este aspecto holístico tan característico de la psicología transpersonal” concluye Marly Kuenerz, “no deja fuera nada de lo que pueda ser práctico y útil para la evolución del ser humano, honrando todas las aportaciones ofrecidas en el correr de los tiempos, tanto de la psicología occidental, como de las experiencias de meditadores orientales y sus conclusiones. Por ejemplo, los hindúes ofrecen un mapeo de las experiencias de la consciencia como una asignatura más en sus Universidades.”

Más modelos. El legado recibido. ¿Y los abuelos?

La psicología transpersonal tiene en sí misma, desde sus orígenes, ese rasgo integrador, de fusión, en el que las tradiciones místicas occidentales y orientales confluyen con la psicología occidental. Aunque encuadremos a los padres del transpersonal en los años en los que esta psicología  se da a conocer formalmente (finales de los 60), la mayor parte de la bibliografía en torno a la conocida como “4ª fuerza de la psicología” menciona como precursores muy importantes a Karl Gustav Jung, William James, Roberto Assagioli o Richarde Maurice Bucke. De ellos, son fundamentales aportaciones como la idea del inconsciente colectivo y los arquetipos, de Jung. El filósofo y psicólogo William James es conocido por haber usado por primera vez el término “transpersonal” en inglés, dentro de las llamadas “Gifford Lectures” de la Universidad de Edimburgo. Para James la conciencia era el elemento de investigación más importante para la psicología.

 

Marly Kuenerz es creadora del método psicoterapéutico “El juego de la Atención”, una mezcla de modelos psicológicos y de herramientas que ha ido aunando en sus 35 años de trabajo (psicoanálisis, cognitivismo-conductual, psicología humanista, Gestalt, Bioenergética, PNL, sombra y arquetipos jungianos, proceso Hoffman, Sistémica y Constelaciones familiares), con modelos orientales, chamánicos, o técnicas de enfoque budista, incluso con trabajos multidisciplinares como el Curso de Milagros, adaptaciones de Rebirthing, meditaciones ancestrales o técnicas yóguicas milenarias.