Tratamiento del Alzheimer, ¿no hay más alternativas?

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La enfermedad de Alzheimer afecta al cientos de miles de personas en el mundo. Es una enfermedad cruel que desgasta no solamente al enfermo sino también a las personas que lo rodean. Las terapias complementarias y alternativas, como la Acupuntura, la Osteopatía o la Naturopatía, empiezan a ser una alternativa real para mejorar los síntomas y la situación general de quienes padecen de Alzheimer; numerosos estudios así lo muestran.

A pesar de ser una patología que no tiene cura y que va camino de convertirse en una de las plagas del siglo XXI si consideramos el progresivo envejecimiento de la población. Parece, por lo tanto, haber llegado el momento de mirar las cosas desde una perspectiva diferente y abrir nuevas vías de abordaje que permitan mejorar la calidad de vida de decenas de miles de personas.

Hace pocos días volvió circular por las redes sociales la frase del oncólogo brasileño Drauzio Varella, Premio Nobel de medicina:

“en el mundo actual, se está invirtiendo cinco veces más en medicamentos para la virilidad masculina y silicona para mujeres, que en la cura del Alzheimer. De aquí a algunos años, tendremos viejas de tetas grandes y viejos con penes duros, pero ninguno de ellos se acordará para qué sirven”.

Una enfermedad con un elevado coste

La demencia senil, y en concreto el Alzheimer, afecta a más de cuarenta y seis millones de personas en el mundo. Su progresión es tal que la cifra puede llegar a ciento treinta millones en 2050. Desde 2015, se diagnostica un caso cada 3 segundos en todo el mundo. Con una población que envejece rápidamente, los datos pueden ser mayores a las estimaciones. Además, los casos de demencia son mayores en los países de renta alta, de la Unión Europea, y Estados Unidos de América, a partir de los 70 años. El coste de la demencia en el mundo representa un 1,09% del PIB mundial. En el caso de España, somos el tercer país del mundo con mayor prevalencia de la demencia: el 6,3% de los mayores de 60 años.

Se estima que en la actualidad hay entre quinientos y seiscientos mil casos (pudiendo llegar al millón de casos hacia el año 2050) de los que el Alzheimer supone entre el 50% y el 70% de los casos, pudiendo llegar al 80% según diferentes estudios. En España, como en otros países, el coste de la demencia es una partida importante. De acuerdo con el estudio realizado por Parés-Badell et all (Cost of Disorders of the Brain in Spain, 2014. journals.plos.org), el coste estimado de la demencia en España fue de 16.000 millones, ni más ni menos que un 15% del gasto sanitario en ese año.

Si asumimos que el 87% del gasto corre por cuenta de las familias podemos proyectar que el coste social y los costes indirectos de la demencia, más allá de los costes directos sanitarios, es sustancialmente mayor que la cifra de mencionada anteriormente.

“El Alzheimer es de las primeras causas de muerte en el mundo”

El Informe de la Fundación del Cerebro: Impacto Social de la Enfermedad de Alzheimer y Otras Demencias (Actualización 2017), nos habla que el impacto de las demencias en la morbilidad de las personas es, evidentemente, mayor que en aquellos que no la padecen. Lo anterior incluye mayores riesgos vasculares, cerebrales, riesgo de caídas, susceptibilidad a infecciones y una pérdida de movilidad con síntomas depresivos como el proceso psicopatológico más frecuente (más de la mitad de los pacientes). El mismo estudio dice… [sic] “un capítulo importante en cuestiones de morbilidad viene dado por los efectos secundarios de la medicación…con más de 5 fármacos por persona” Con la morbilidad viene la mortalidad: el Alzheimer está entre las primeras causas de muerte junto con el cáncer o a las enfermedades vasculares.

No sólo afecta al paciente sino también a los que le rodean

A todo lo anterior hay sumarle el impacto que la enfermedad tiene sobre el individuo, claro, y sobre las personas que lo rodean. Los enfermos de Alzheimer son mayoritariamente cuidados por un miembro de la familia (c.a.:80%) que, a medida que la enfermedad avanza, empieza a notar la sobrecarga psicológica. Esta, a su vez tiene un impacto considerable en su salud: los cuidadores de estas personas tiene mayores niveles de ansiedad y depresión, síntomas somáticos, sensación de aislamiento social, peor autopercepción de salud,… que la media de las personas de su misma edad.

Las terapias complementarias, una alternativa contra el Alzheimer

Si bien la detección temprana es fundamental, lamentablemente no hay cura para esta enfermedad. El abordaje actual desde la medicina convencional se efectúa mediante fármacos para paliar los síntomas cognitivos y de comportamiento. En lo que se refiere a los tratamientos no farmacológicos, no existen recomendaciones concretas sobre cómo proceder… al menos en lo que se refiere a las fuentes convencionales, claro. Sin embargo sí hay alternativas que se están utilizando y que pueden mejorar no sólo los síntomas sino la situación del enfermo de Alzheimer.

Acupuntura

Los dos estudios realizados en el Wellesey College (Massachusetts) y presentados en la conferencia mundial sobre el Alzheimer en Washington DC en el año 2000, mostraron que la acupuntura, trabajando de forma conjunta con la medicación prescrita, puede ser un eficaz tratamiento a la hora de reducir la ansiedad y la depresión asociada con esta enfermedad.

Los cambios en el estado de ánimo, el aumento de energía y la reducción del dolor fueron significativos. No se probó claramente que la acupuntura ayudara en la función cognitiva o de memoria, pero si se comprobó que las mismas se mantuvieron estables durante los meses del estudio. Además, varios individuos que mejoraron sus estados de ánimo también mejoraron cognitivamente. No hubo ningún efecto negativo en ninguno de los pacientes.

Otro ejemplo de los efectos beneficiosos de la acupuntura se recoge en el estudio llevado a cabo por la Universidad de Hong Kong también en el año 2000. El estudio concluyó qué después de que se terminaran los tratamientos, los participantes mostraron una mejora significativa en la memoria y en la atención así como las habilidades motoras y verbales. Hemos recogido estos dos estudios por ser los más sólidos y anteriores en el tiempo: han pasado 18 años desde que se realizaron. Evidentemente no son los únicos, puesto que desde entonces, muchos son los estudios que confirman los beneficios de la acupuntura en relación a esta enfermedad.

Osteopatía

La Osteopatía es otra de las terapias que puede ayudar en esta enfermedad. El trabajo de esta disciplina es la movilidad, en general, de cualquier elemento del cuerpo del ser humano. Así, esta terapia puede ayudar en la circulación de la sangre y en el restablecimiento de las inervaciones y de los canales vasculares al cerebro, como diferentes estudios han sugerido. Además, la Osteopatía puede ser un instrumento para la recuperación de la movilidad general en el individuo. Como en el caso de la Acupuntura, son numerosos los estudios que relacionan la Osteopatía, especialmente la sacro craneal, con un mejor abordaje y tratamiento de la enfermedad.

Naturopatía

La Naturopatía, una terapia que se caracteriza por abordar las patologías desde muchos frentes, ofrece diveras vías de tratamiento. Así, en lo que a la alimentación se refiere, es otra de las terapias que pueden coadyuvar y de manera sorprendente. De acuerdo a los estudios más recientes, la enfermedad de Alzheimer tendría factores de riesgo similares a los de las enfermedades cardiovasculares: sedentarismo, obesidad, colesterol alto, estrés… Hoy se cree que el Alzheimer es un fenómeno multifactorial que se desarrolla durante décadas antes de mostrar sus propios síntomas y que, en gran medida, es el resultado del estilo de vida.

En el año 2014 un estudio de la UCLA mostró por primera vez una mejora de leve a moderada en enfermos de Alzheimer utilizando un abordaje completo relacionado con un conjunto integral y exhaustivo de recomendaciones sobre alimentación y estilo de vida. (Bredesen DE. Reversal of cognitive decline: a novel therapeutic program. Aging (Albany NY). 2014;6(9):707-717.) Adicionalmente, se está empezando a mostrar la fuerte correlación entre la enfermedad de Alzheimer y la resistencia a la insulina, el síndrome metabólico y la diabetes tipo 2. De hecho, un 40% de la patología de Alzheimer ha sido atribuida a la hiperinsulinemia; y también se sabe que ciertas regiones del cerebro, especialmente el hipocampo, que dependen de la insulina, son también los más vulnerables a la patología del Alzheimer.

Así, los estudios nos muestran tres abordajes del Alzheimer desde la nutrición. Una dieta mixta entre mediterránea y DASH, debidamente modificada por un naturópata, obtiene resultados: aquellos participantes (de 923 total) en el estudio que siguieron estrictamente la dieta obtuvieron una reducción del 53% del riesgo de padecer Alzheimer. Aquellos que siguieron la dieta básicamente bien redujeron el riesgo un 35%. Otra de las alternativas es el ayuno terapéutico.

Mediante esta dieta, la reducción de calorías y de grasas, controlado por una naturópata, reduce también los riesgos de padecer Alzheimer y mejora la función cognitiva en los mayores. Finalmente la inducción a la ketosis después de 12-16 horas de ayuno está obteniendo también resultados positivos en el tratamiento del Alzheimer y en la mejora de los enfermos. El famoso caso de la Dra. Mary Newport administrando a su marido 4 cucharadas de aceite de coco al día ha sido uno de los detonantes de este nuevo tipo de dietas que puede mejorar la situación del paciente en cuestión de horas y aumentar el flujo sanguíneo en ciertas partes del cerebro hasta un 40%. Algo que también se está logrando con tratamientos que incorporan la apiterapia y/o la hirudoterapia.

Las visiones más actuales de la Naturopatía, como la Bionergética, apoyada por innovadores dispositivos biofotónicos o bioenergéticos permiten evaluar en detalle la situación energética del paciente y aplicarle tratamientos que le permiten desbloquear el potencial autosanador de su organismo, estimular la homeostasis, y recuperar el equilibrio energético que es la verdadera salud.

Una alternativa real

No importa como lo quieran llamar. Unos lo llamarán pseudociencias, otros lo llamaremos terapias alternativas y complementarias. Nosotros no vamos a participar en ese debate estéril. Lo importante es que hay decenas de miles de personas que necesitan un mínimo rayo de esperanza para una enfermedad que, hoy en día, no tiene cura. La medicina convencional así lo reconoce. Pero, al mismo tiempo, decenas de miles de personas en el mundo se benefician de estas terapias alternativas que, poco a poco, van demostrando mediante el método científico grandes avances y mejorías.

Resulta difícil entender que, ante la mirada de una persona querida que no te reconoce, se niegue la posibilidad de volver a sonreír juntos o de retrasar lo más posible ese momento tan duro y deseperante. ¿Quién es el valiente que se atreve? Nosotros no, desde luego. Por eso, si usted conoce alguien que está en esta situación, le pedimos por favor que le anime a buscar otras alternativas que pueden mejorar su situación actual y futura antes de que sea tarde. No tiene nada que perder, solo el tiempo de tener más recuerdos con la persona querida. Un tiempo que, seguro, no volverá.