Es el karma, Sra. ex ministra, es el karma

Sra. Carmen Montón, ex ministra de Sanidad:

Mis padres me educaron en el convencimiento de lo impropio que es alegrarme de la desgracia ajena, incluso cuando el afectado parezca merecerla, por lo que no me alegro en absoluto de lo que le ha ocurrido a usted para que se haya visto obligada a dimitir de su cargo ministerial; tenga la completa seguridad de que es así. Pero igual que no me alegro, tampoco lamento que haya dejado de ser la máxima responsable de la Sanidad española. Y no lo digo ya desde mi posición destacada en las terapias naturales españolas, sino simplemente como un ciudadano más que no quiere perder su derecho a elegir cómo cuida su salud. Y yo quiero tener derecho a cuidar la mía desde la medicina integrativa, combinando lo mejor de la medicina convencional y de la natural, que es el tipo de medicina que promueve la Organización Mundial de la Salud (OMS) y para la que ha diseñado una estrategia de desarrollo.

El derecho a elegir

Verá, hace apenas unos días, cuando usted aún era nuestra ministra de Sanidad, acompañé a un amigo a solicitar cita con su especialista de Digestivo, acababan de hacerle unas endoscopias y tenía que citarse para conocer los resultados. Le dieron cita para enero de 2019, es decir, más de cuatro meses más tarde. Si a este plazo le sumamos el tiempo entre la solicitud de la consulta inicial, y entre ésta y la realización de las pruebas, llegamos al año… Si esto parece llamativo, por no decir alarmante cuando de salud se trata, sepa que para hacerse otras pruebas le han dado plazos aún más largos… Pero no sólo de plazos de espera se trata, también podríamos hablar de la lamentable situación en la que se encuentran bastantes instalaciones, más propias de zonas tercermundistas. De las dificultades para ser tratado en una región diferente a la de nuestra residencia. O de la cada vez mayor influencia que grandes grupos de comunicación tienen en el entorno sanitario, a favor suyo o de otros grupos de interés, en ese entramado opaco, muy opaco, que son las “puertas giratorias” y que tanto funcionan en su sector.

El sistema sanitario español debe reinventarse

Tenemos un sistema sanitario en el que los profesionales -enfermeros, auxiliares, administrativos, médicos,… – son formidables en sus habilidades y en el trato que dan a personas que se encuentran en situación de necesitar cariño. Pero nuestro sistema sanitario está mal gestionado, muy mal. Ustedes, los políticos, llevan décadas lanzándonos el mensaje de que disfrutamos del mejor del mundo. Lo hacen porque saben que, después de poder comer y dormir a cubierto cada día, la principal preocupación de la gente es su salud y piensan que, haciéndonos creer que ustedes nos proveen de la mejor sanidad, van a conseguir nuestro voto. Pero ustedes saben muy bien que eso no es cierto, saben que el sistema sanitario español no es el mejor del mundo; de hecho, está muy lejos de serlo como lo demuestran los índices comparativos internacionales que publican instituciones del máximo prestigio. Y lo que es peor, cada año nuestro sistema sanitario cae puestos en la clasificación. Y esa mala situación es debida a la mala gestión política.  

La terapias naturales: reconocimiento internacional

Sí, el sistema sanitario nacional tiene graves problemas y cada día más. Y mientras usted ha sido su máxima responsable, en lugar de venir a coger ese toro por los cuernos y poner manos a la obra para solucionarlos, ha preferido dedicar gran parte de sus esfuerzos como ministra a denostar y perseguir a las terapias naturales y a los profesionales que las ejercen; no había intervención pública en la que perdiera la ocasión de hacerlo.

Ni siquiera ha mostrado el mínimo interés en conocer qué son, cuál es su verdadero nivel de respaldo científico, qué cualificación tienen o no los profesionales que las practican… y todo ello a pasar de que, como decía antes, la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) las respalda y de que en España  hay ya más de diez mil terapeutas con acreditación de centros universitarios a través de Philippus, ¿lo sabía? En lugar de eso, de antemano eligió considerar a las terapias naturales como pseudociencias” y a sus profesionales “magufos” pese a que entre ellos se encuentren incluso sabios premiados con el Nobel, y pese a que cada día, más de trescientas mil personas, solo en España, eligen acudir a consultar a un terapeuta natural…

En lugar de eso, usted prefirió ponerse al frente de quienes se rasgan las vestiduras porque un paciente de cáncer ha fallecido mientras era tratado por un terapeuta, en lugar intentar remediar que cada año fallezcan centenares de miles de pacientes mientras son tratados por la medicina convencional, o de encabezar un movimiento social para evitar lo que los expertos vaticinan: que año tras año se va a incrementar el número de casos de cáncer, de enfermedades respiratorias; ¿cómo es posible que se espere esto y nuestras autoridades sanitarias no tomen medidas inmediatas para que comamos sano, bebamos sano, respiremos sano, conciliemos nuestras vidas laboral y familiar y no vivamos con el corazón a punto de salírsenos del pecho… 

Las terapias naturales son de libre elección

Sra. Montón, quizá entre los terapeutas existan estafadores que se aprovechen de la buena fe de las personas, pero le aseguro que son casos puntales. También existen en la sanidad convencional, y muchos más: falsos médicos con décadas de ejercicio en la sanidad pública, clínicas privadas de dudosa ética, entramados dentales… La mayoría de quienes utilizan terapias naturales saben muy bien lo que buscan y a qué profesionales acuden. No son tontos, sino, en muchos casos, pacientes desilusionados de la sanidad convencional, la que usted pretendía imponerles.

Adoptar posturas viscerales e imperativas como las que usted muestra, además de ser poco democrático y científico, tiene un efecto muy negativo sobre el karma. Y no ya cara a posibles reencarnaciones y vidas futuras -según las creencias de cada uno- sino sobre lo que aún queda de ésta. Y, por supuesto, de la Eterna.

Como le decía al principio, señora Montón, lamento de verdad el mal trago por el que atraviesa, créame, por lo que le tiendo nuestra mano si en algo podemos serle de utilidad y le deseo que lo ocurrido, como todo tropiezo, sea para usted una oportunidad para aprender y disfrutar de una situación mejor. Algo que no dudo que pronto ocurrirá, pues el sistema necesita mostrar que cuida a quien le sirve.

Profesionales formados en terapias naturales

Los profesionales de las terapias naturales, los verdaderos profesionales, aquellos que hemos hecho el esfuerzo de acudir a centros universitarios para formarnos, para que nos evalúen y acrediten nuestras capacidades profesionales, somos los primeros en estar en contra de los intrusos que, sin la formación adecuada, se lanzan de modo imprudente a atender pacientes. Por eso no podemos permitir que se nos meta a todos en el mismo saco. En esa labor de ordenación sectorial nos hubiera tenido a su lado. Los terapeutas no tenemos filiación de ningún tipo -entre nosotros hay de todo- pero hay algo que sí nos une como una piña de brácteas prietas: ser coherentes en la defensa de una vocación de servicio materializada en la profesión que amamos y que la sociedad civil cada día nos reconoce más. Por cierto, Sra. Montón, si según usted las terapias naturales, entre ellas la naturopatía, fitoterapia, no son más que meras pseudociencias que no curan nada, ¿por qué permitía que el laboratorio Bayer anunciara Iberogast en televisión?…

Prof. José Ángel Diez Sequera.

Consejero Delegado – Director Académico de programa Philippus del Real Centro Universitario Escorial-María Cristina (RCU)