Más Importante Que Nunca

Alberto Carrasco Suances

Durante mis años de práctica del Quiromasaje, ya sea como herramienta aplicada al tratamiento osteopático o como tratamiento único con el fin de recuperar el bienestar físico e incluso anímico de las personas a las que he tenido el placer y el orgullo de tratar, nunca me había encontrado con un momento social en el que fuera tan necesario y requerido mi servicio, y además tan justificado.

No voy a negar el hecho de que yo mismo, antes de retomar la actividad laboral al término del estado de alarma, haya estado reticente y cauto ante la incertidumbre a la hora de abordar la nueva y delicada situación respecto a la relación, interacción y contacto con las demás personas en el día a día, sobre todo en mi ámbito laboral, que exige contacto directo y cercano con la persona.

Extremas la cautela y las medidas de seguridad a la hora de evitar posibles contagios, adquieres nuevos protocolos de higiene y prevención, y esperas que tus clientes, que depositan su confianza y se entregan en tus manos habitualmente, sigan sintiéndose seguros de que estarán mejor siempre que se vayan de tu consulta, independientemente de la razón que les ha devuelto a tu camilla o tu consejo.

Uno de mis temores en mi vuelta a la actividad era que la gente tuviese temor y reticencia a la hora de acudir a la consulta de un terapeuta, más si cabe al tratarse de una especialidad que requiere el contacto directo. Para mi sorpresa inicial, nada más lejos de la realidad. Incluso he podido notar que, en proporción, mi agenda se ha visto ampliada más de lo habitual, tanto de citas regulares a clientes habituales como de nuevos contactos con personas que, si bien antes de esta crisis conocían directa o indirectamente los beneficios y bondades del quiromasaje y las terapias manuales, no eran usuarios comunes de nuestra disciplina.

Reconozco que me vi sorprendido por el hecho de recibir tan pronto tantas citas para consulta, y no solo eso, sino que pude observar que lejos de temor o duda, todo el mundo se adaptó de manera natural y efectiva a las nuevas prácticas higiénicas, colaborando desde el principio.

Y tengo que decir que hay 2 razones principales que han hecho de estos últimos 2 meses que la vuelta a la actividad de nuestra disciplina, y me atrevería decir que de todo el sector de las técnicas manuales y las terapias físicas: el sedentarismo, la ausencia de actividad física durante el periodo de confinamiento unido al exceso de tiempo en la silla es una de esas razones. La otra sería lo opuesto, la sobreactividad, el repentino y extendido impulso de iniciar o retomar una actividad física demasiado intensa desde esa situación de inactividad.

Se me ha llenado la consulta de personas que presentan alteraciones estructurales relacionadas con alguno de estos dos motivos, o incluso con ambos al mismo tiempo.

Los principales motivos de consulta se centran en dolores y molestias provocados por la falta de movilidad y la prolongación excesiva de posturas estáticas, debido a largos periodos de tiempo frente al ordenador por el famoso teletrabajo, por el apoyo en las tareas escolares a distancia de los hijos e hijas, o por el tiempo extra que hemos pasado frente a la televisión, que también se ha visto aumentado considerablemente.

Por supuesto no es lo único que se ha hecho en el confinamiento, si algo que agudiza el ingenio es una época de crisis, pero es evidente que nuestros hábitos durante el confinamiento han cambiado, siendo nuestra movilidad general muy reducida, y este hecho siempre tiene consecuencias negativas en nuestro estado físico. Si no te mueves, tu cuerpo se atrofia, tus músculos de acortan, las articulaciones pierden movilidad, si tenías una lesión o alteración ésta se agrava, y tu energía se reduce.

Muchas personas se han dado cuenta de este hecho a lo largo de la restricción obligatoria, y en el mismo momento que han podido, no solo han salido a la calle, sino que se han puesto a correr o a caminar largas distancias, o a montar en bici, o a realizar cualquier actividad física que compensara de alguna forma el tiempo de inactividad forzada, ya tuviesen hábito deportivo antes o no.

Este hecho ha provocado que mucha gente sufra de dolores musculares provocados por sobrecarga, distensiones, contracturas, disfunción articular, empeoramiento de antiguas alteraciones estructurales, aparición de nuevas lesiones, etc. El Quiromasaje no solo ayuda a mejorar estas alteraciones, sino que previene su posible aparición.

No olvidemos una circunstancia que, siendo común a las dos razones ya comentadas, suele agravar cualquier alteración física: la ansiedad provocada por el inusual estado en el que la situación social nos ha sumido durante los últimos meses es factor importante en la consecución de molestias y lesiones, aparte del consiguiente estado anímico. El Quiromasaje es también enormemente efectivo en la mejora de estados de ansiedad y estrés por su carácter relajante y sedante, y su acción beneficiosa sobre el sistema nervioso y endocrino.

Muchos hemos salido como en estampida en el mismo momento en el que nos han permitido retomar nuestra movilidad y poco a poco, con más o menos limitaciones, volver a la llamada nueva normalidad (si es que alguna vez hubo alguna normalidad). Al hacerlo, muchos hemos obviado un factor importantísimo a la hora de reiniciar la práctica de cualquier actividad física, ya sea empezando por primera vez o después de una pausa de la misma: siempre debe ser de intensidad progresiva, de menos a más, y siempre adaptada al estado físico de la persona. De lo contrario es habitual que como mínimo, tengamos molestias y alteraciones físicas.

Esta situación está llevando a las personas que se ponen en manos de profesionales como yo a tener una mayor conciencia de la relación entre su bienestar físico con la forma en que nos movemos, no solo en la cantidad sino también en la calidad de ese movimiento. Ya no solo hago ejercicio, sino que lo practico consciente de mi estado, mis limitaciones y con un propósito objetivo.

Vivimos en un momento en el que sabemos que el cuidado de nuestro cuerpo y la práctica deportiva está íntimamente relacionado. Día a día practicamos más ejercicio, cuidamos más nuestra alimentación, cuidamos nuestra postura, adquirimos hábitos saludables y tenemos acceso a terapias complementarias que nos ayudan a recuperar la salud y a prevenir alteraciones aparte del uso de farmacología, y es enormemente gratificante enfocar tu dedicación y esfuerzo a ayudar a recuperar el bienestar y la movilidad de las personas, y ver día a día que lo consigues a mi me motiva a seguir mejorando y evolucionando.

Por mi parte voy a seguir recibiendo con los brazos abiertos y la mascarilla puesta, amén del resto de medidas higiénicas y de seguridad, a todos mis pacientes y alumnos de la Escuela de Técnicas Manuales del Grupo Thuban, y trataré de transmitir mi pasión y mi esfuerzo diario para mejorar, aunque sea solo un poco, el equilibrio y el bienestar de las personas. Este objetivo y no otro ha sido, desde el principio, lo que me ha motivado a elegir y dedicarme a esta bella profesión, y que en estos momentos tan convulsos tiene más significado que nunca.