La osteopatía: profesión sanitaria de primera intención

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La Osteopatía es mucho más que una terapia manual. Referenciada como “profesión sanitaria de primera intención por la OMS”, (como publicábamos en el artículo “La osteopatía, técnica integradora que cura, alivia y previene multiples patologías”), la osteopatía ofrece un  enfoque diferenciador y es que, se dirige al cuerpo de forma integral y emplea un sistema de diagnóstico y tratamiento que busca mejorar la forma en que interactúan entre sí todos los elementos que conforman nuestro cuerpo.

osteopatia

Lo que es evidente es que la osteopatía tiene cada vez más aceptación entre el público, pero conocemos ¿cuáles son sus principios, sus posibilidades de tratamiento o en qué se diferencia de otras terapias manuales? Vamos a intentar explicarlo a lo largo de este artículo en el que, Eva Guerra, coordinadora del departamento de Osteopatía de Philippus Thuban, nos lo aclara.

El padre de la osteopatía

La osteopatía nació de la mano de Andrew Taylor Still (1828-1917), médico cirujano e ingeniero norteamericano, que practicó la medicina ortodoxa de su época pero que a su vez, estaba convencido de que la atención a los pacientes en el siglo XIX era muy inadecuada. Esto generó en él un intenso deseo de mejorar el tratamiento general de la enfermedad basándolo en criterios más racionales y científicos. Fue entonces cuando estableció que, “todos los elementos que conforman la estructura del cuerpo (huesos, órganos, tejidos, fluidos y articulaciones) se hallan interconectados de manera integral” y por esto, “cualquier cosa que afecte a estos elementos afectará a todo el organismo produciendo diversas dolencias que se reflejaran inevitablemente en el individuo”. Para Still era claro que había una relación directa entre las enfermedades que padecían las personas y los problemas de postura del cuerpo.

Los 4 pilares de la osteopática

Después de muchos años de investigación, Still enunció cuatro principios que son los pilares básicos de su “filosofía osteopática”, y estos son:

  • La unidad del cuerpo: el individuo es contemplado como un todo dinámico, resultado de las influencias psicosociales, físicas, conductuales, mentales y emocionales. Las disfunciones en una parte del sistema repercuten en el resto del organismo.
  • La ley de la arteria es absoluta: allí donde la vascularización llega es más difícil que se instaure la enfermedad. Es muy importante liberar la estructura para que la sangre llegue a todas las partes del cuerpo.
  • La estructura gobierna la función: la estructura (la relación entre los huesos, el sistema músculo-fascial y su continuidad en todo el cuerpo, los órganos…) y la función (entendiendo como función fisiológica, la cardiorespiratoria, la articular, la digestiva…) son interdependientes. Si se da un problema en una estructura, su función se va a ver alterada. E igualmente, si un órgano funciona inadecuadamente, puede terminar alterando la estructura.
  • La autocuración: el cuerpo tiene una capacidad intrínseca de autorregulación y mantenimiento básico de la salud. El cuerpo humano no solo tiende a la homeostasia (el equilibrio) sino que contiene todo lo que necesita para estar en equilibrio (vitaminas, cadenas de proteína, hidratos…) y funciona siguiendo el concepto de unidad del cuerpo.

En 1880, comenzó a emplear públicamente el término “osteopatía”, como nombre escogido para su nueva profesión, y que se compone de dos palabras: “osteon” hueso y “pathos”, sufrir. Eligió la palabra hueso porque, como él decía,  era el punto de partida desde el cual debía indagar la causa de los estados patológicos

“El objetivo principal de la osteopatía es buscar el origen del problema que presenta el paciente para devolver el equilibrio a los sistemas afectados y conseguir así devolver la homeostasis al organismo. En una primera instancia, y sobre todo si el paciente está en una fase aguda de dolor, se trata el síntoma, pero su objetivo final es localizar el origen del problema para intentar solucionarlo y que no se repita.”

La osteopatía para desbloquear estructuras musculares

Eva Guerra incide en que “esto nos permite desbloquear las estructuras musculares, nerviosas, vasculares y óseas con el fin de que el organismo recupere su equilibrio” Para ello se vale de los diferentes abordajes osteopáticos que van dirigidos a los diferentes sistemas. Así tenemos, la osteopatía estructural, enfocada al tratamiento de la parte ósea, muscular y de tejidos blandos. La osteopatía visceral, dirigida al tratamiento de vísceras y órganos y la osteopatía craneal, que se orienta hacia el tratamiento del sistema nervioso y de los huesos y estructuras del sistema craneosacro.

En consecuencia, el osteópata debe tener una amplia y sólida formación.  “Es muy importante conocer bien la anatomía, fisiología, biomecánica, etc., y es lo que procuramos ofrecer en Philippus Thuban  y lo que diferencia a nuestros alumnos”. Comenta Eva Guerra que “el alumno debe estar ampliamente formado en las diferentes técnicas de manipulación osteopáticas y debe estar entrenado además en la palpación y el trabajo manual, ya que sus manos van a ser su principal y única herramienta para llevar a cabo el tratamiento.”

 

2018-09-14T12:16:29+00:00septiembre 14th, 2018|Categories: Noticias Ph-Thuban, Osteopatía|Tags: |