La osteopatía y los malos hábitos de calzado en verano

//La osteopatía y los malos hábitos de calzado en verano

La osteopatía, desde su abordaje integral, puede detectar y aportar soluciones ante los malos hábitos que en verano solemos adquirir para nuestros pies. El buen tiempo hace que nuestro tipo de calzado cambie y pase a a ser uno más fresco, así como algunas rutinas como caminar por la arena de la playa.

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En verano nuestros pies sufren

En un principio los hábitos de relax que acostumbramos a tener en verano pueden ser sinónimo de salud y bienestar. Más horas de sueño, más ejercicio, un ritmo de vida más calmado con espacio para el ocio, comidas más regulares y con más tiempo para saborear y tomar conciencia de los alimentos, entre otras cosas. Sin embargo hay otros hábitos como caminar con calzado abierto, pasear descalzo por la arena de la playa o utilizar unas sandalias durante todo un día que asociamos a una forma de vida placentera y saludable pero a algunas personas les puede desencadenar alteraciones.

Los cambios de calzado modifican nuestra postura

El cambio de calzado y el uso durante muchas horas de una simple chancla puede provocar, en algunas personas, trastornos  tales como fascitis, tendinitis, sobrecargas musculares o lumbagos fruto de un cambio de calzado. David García, osteópata, fisioterapeuta y profesor de Biomecánica en el departamento de Osteopatía de Philippus Thuban, explica más a fondo cómo y por qué se puede producir todo esto.

Durante todo el año normalmente utilizamos un calzado cerrado, más bien estable y que ademán tiene un tacón más o menos alto que nos alza el pie en su parte posterior. De esta manera, el cuerpo se adapta a una pisada determinada durante la mayor parte del año.

Sin embargo, cuando llega el verano pasamos a usar un calzado totalmente plano (como las chanclas, las sandalias, las zapatillas de esparto, etc…) que además, por lo general,  tiene menos sujeción.

Como comenta el osteópata y fisioterapeuta, David García,esto obliga a los músculos a esforzarse además de provocar un cambio en la posición de los huesos del pie. De esta manera el cuerpo comienza una cadena de adaptación a la nueva postura donde las piernas, las rodillas e incluso la columna alteran ligeramente su estática y su forma de moverse.”

De los zapatos a las chanclas

Un cambio drástico y que ejemplifica bien este cambio de posición al que se tiene que adaptar el cuerpo es el paso del uso de zapatos de tacón a la chancla de playa. Tal como explica David García, “se modifica la posición y la tensión de lo que llamamos la cadena muscular posterior. Una cadena muscular es la conexión de músculos y tendones a lo largo de todo el cuerpo. En este caso el descenso del tacón solicita más tensión en la planta del pie, que tracciona a su vez a los músculos de la pantorrilla. Esta tensión se acumula y  asciende por el muslo hasta llegar a la columna lumbar. A consecuencia de ésta, se puede terminar padeciendo una fascitis plantar, sobrecargas musculares en la pierna, inflamación del tendón de Aquiles o un simple lumbago, entre otras cosas.”

Todo esto que explica David García desde su experiencia de años en consulta, que en apariencia podría resultar inconexo, puede desencadenarse por un simple cambio de calzado. En este sentido, añade David García, “ es en el que la Osteopatía ofrece una aportación fundamental ya que se dedica a interpretar, como en estos casos, la conexión de las distintas partes del cuerpo, a dar sentido a elementos que en apariencia no tienen relación entre sí y finalmente a aportar una solución integral al problema.”

2018-07-31T08:06:42+00:00julio 31st, 2018|Categories: Sin categoría|