LA EFICACIA DE LA MEDICINA NATURAL FRENTE A LA CISTITIS

Las infecciones del tracto urinario (ITU) son un problema muy frecuente en atención primaria, cuya manifestación más común en consulta es la cistitis. Una patología que puede llegar a resultar muy incómoda y que incluso en algunos casos, puede complicarse y evolucionar en problemas más serios (puede diseminar la infección a los riñones). Aunque existen unos protocolos determinados para subsanar este tipo de infecciones de forma eficaz (aunque pueden ocasionar efectos secundarios indeseados), a esto, le tenemos que añadir la actual problemática de que este tipo de tratamientos, en una parte de la población no son del todo eficaces debido al desarrollo exponencial de la resistencia a los antibióticos que se presenta actualmente en la población. Por lo que buscar alternativas o medidas complementarias que apoyen y/o aborden este tipo de patologías, se ha convertido en una necesidad para la salud. De hecho, una gran parte de las investigaciones para encontrar soluciones cada vez más eficaces para tratar las ITU se centran en la fitoterapia debido a los diversos estudios que han demostrado su altísima eficacia cuando la medicina convencional y sintética no ha podido solucionarlo. Por ello, la medicina natural es un alternativa segura y muy eficaz frente a este problema, la cual vamos a desarrollar en este artículo.

Las infecciones del tracto urinario (ITU) ocurren principalmente en mujeres sin enfermedades subyacentes y sin anomalías estructurales ni funcionales en el tracto urinario. Aunque en hombres menores de 50 años, la prevalencia de infecciones del tracto urinario (ITU) no es muy frecuente, la tasa aumenta considerablemente a partir de los 65 años cuya causa es de origen prostático. Pero las mujeres sufren de manera más frecuente este problema ya que al tener la uretra más corta, el paso de los gérmenes es más fácil. Sabemos que entre un 50% y un 60% de las mujeres premenopáusicas sufren infecciones del tracto urinario, de las cuales el 90% son cistitis. A esto le añadimos que un 37% de las mujeres sufre al menos un episodio de cistitis en su vida y, es más, un 20% de ellas, vuelven a padecerla tan sólo dos meses después debido a una mala curación, una resistencia a los antibióticos o mala higiene. Llegando a alcanzar un porcentaje de un 12% de las mujeres que sufren cistitis de repetición a lo largo de toda su vida con varios episodios por año.

Por lo tanto, es importante saber bien en qué consiste realmente esta patología para poder abordarla de manera eficaz y conocer las opciones naturales que tenemos avaladas por la ciencia y comprobada su eficacia y seguridad en su experiencia clínica a lo largo de los años.

¿En qué consiste la cistitis?

La cistitis es una infección de tipo urinario provocada por bacterias que penetran en la vejiga y se adhieren a las paredes del tracto urinario inferior (aunque si sufre complicaciones o no se trata de manera eficaz puede llegar incluso a los riñones).

La bacteria causante del 80% de las infecciones urinarias no complicadas es la Escherichia coli (E. coli). Esta bacteria se adhiere al interior de los tejidos urinarios mediante una especie de hilos que recubren su membrana (fimbrias) y así evita que sea expulsada a través de la orina. Esta bacteria se encuentra de manera natural formando parte de nuestra microbiota intestinal, pero en algunas ocasiones cuando nuestra microbiota sufre un desequilibrio, algunas cepas de esta bacteria pueden migrar al tracto urinario y provocan infecciones. Algunas bacterias (acidófilas) se encuentran muy cómodas y pueden sobrevivir y reproducirse muy bien en medios con un pH ácido, como el de la orina. Las variaciones de pH en un medio determinado junto con un desequilibrio de la microbiota y/u otros agentes ambientales y/o psicosomáticos pueden favorecer el crecimiento o proliferación de algunas bacterias simbióticas. Por lo que controlar nuestro pH también es muy importante y debemos tenerlo en cuenta a la hora de aplicar un tratamiento. Si el medio y las circunstancias tienen una responsabilidad a la hora del desarrollo de un patógeno, atacar solamente al patógeno no tiene mucho sentido. Un tratamiento más eficaz sería atacar el patógeno (con los menos efectos secundarios posibles y la máxima eficacia) y tratar el medio y las circunstancias que han provocado el desarrollo de ese patógeno. ¿No crees que esto tiene más sentido? Pues este abordaje lo experimenta la naturopatía.

Existen distintos tipos de cistitis como la intersticial, la hemorrágica, la viral, la quística, la química, etc, cada una de estas cistitis tiene una etiología distinta y, por tanto, se aborda de manera diferente. Nosotros nos vamos a centrar en la cistitis aguda.

Síntomas

  • Sensación de presión en la parte inferior del abdomen.
  • Disuria. Sentir cierto dolor o sensación de ardor al orinar.
  • Necesidad constante de orinar. Frecuentemente se suele orinar en pequeñas cantidades.
  • Hematuria. Presencia de sangre en la orina.
  • Orina turbia y con olor fuerte.
  • Febrícula. Aunque no todo el mundo presenta fiebre.
  • En mujeres, puede ir acompañado de picor vaginal.

Causas

Como hemos comentado anteriormente, existen distintos tipos de cistitis, esto atiende a sus distintas causas. Cuando la cistitis aguda es de tipo infeccioso, la mayoría de las infecciones se suelen producir debido a un tipo de bacteria llamada Escherichia coli (E.coli).

vía: salvanet.com

Este tipo de infecciones, con frecuencia, pueden producirse como resultado de las relaciones sexuales. O incluso, mujeres que no son activas sexualmente también pueden sufrir esta infección debido a que la zona perianal femenina se encuentra muy cerca de la uretra y es mucho más fácil que este tipo de bacterias migren hacia los conductos urinarios inferiores llegando hasta la vejiga.

Aunque estas son las causas más comunes, existen ciertos factores de riesgo a padecer esta infección que debemos tener en cuenta:

  • La menopausia.
  • Personas que lleven sonda vesical.
  • Edad avanzada.
  • Alteración de la flora intestinal, vaginal o uretral.
  • Mal uso o uso excesivo de antibióticos.
  • Falta de higiene en la zona genital.
  • Uso de tampones.
  • Dispositivos anticonceptivos como el DIU.
  • Diabetes.
  • Próstata agrandada, uretra estrecha o cualquier elemento que bloquee el flujo de orina.
  • Procedimientos o procesos quirúrgicos que involucren las vías urinarias.
  • Bloqueo de vejiga o uretra.
  • Embarazo.
  • Retención urinaria, es decir, problemas para vaciar completamente la vejiga de orina.
  • Cambios en el sistema inmunitario. Un sistema inmunitario debilitado incrementa el riesgo de infecciones bacterianas y, en algunos casos, infecciones virales de la vejiga.

Prevención

Las personas que tienen predisposición a padecer infecciones del tracto urinario pueden adoptar estas medidas de prevención para evitar sufrir varios episodios durante el año. También podemos tomar estas medidas si se encuentra en un episodio agudo de la infección, ya que son compatibles con los tratamientos convencionales e incluso ayudan a una exitosa recuperación.

El consumo de zumo de arándano rojo está recomendado para prevenir la infección incluso entre el sector médico, debido a la acción que tiene uno de sus componentes, las proantocianidinas. Pero debemos tener cuidado y consumir un zumo natural 100%, sin azúcares añadidos, con una presión en frío del fruto y que no sea a partir de concentrado. Es importante consumir un zumo de calidad dado que si su composición es rica en azúcares refinados o aditivos va a incrementar el riesgo de padecer cistitis, ya que el azúcar empeora la patología. Por lo que debemos tener en cuenta este tipo de cosas.

Pero también existen otras medidas preventivas que podemos adquirir:

  • Hidratación. Aumentar el consumo de agua es importante para incrementar el número de micciones que nos van a ayudar también a no retener la orina durante mucho tiempo en la vejiga.
  • Es importante orinar cuando se tenga necesidad. Retener la orina y aguantar mucho sin miccionar aumenta el riesgo de padecer infección urinaria. Es importante que la orina no permanezca mucho tiempo en la vejiga para evitar que las bacterias se adhieran a las paredes del tejido. También será recomendable orinar después de las relaciones sexuales ya que, como hemos visto, puede ser un factor de riesgo.
  • Jabones de higiene íntima. Es mejor limpiar la zona con jabones neutros para evitar alterar el estado de las mucosas con agentes tóxicos o agresivos.
  • Evitar la humedad en la zona. Si se realiza ejercicio o alguna actividad física que provoque un aumento significativo de la humedad en la zona genital, debemos cambiarnos y secar la zona lo antes posible después de realizar dicha actividad. Guardar humedad en la zona favorece el crecimiento de patógenos.
  • Priorizar los tejidos orgánicos como el algodón y evitar los tejidos sintéticos, así disminuimos las molestias.
  • Es importante mantener en buen estado la microbiota intestinal y evitar posibles disbiosis que alteren otros sistemas, como el urinario, y puedan provocar el sobrecrecimiento y/o migración de patógenos.
  • Durante los periodos menstruales es importante utilizar sistemas más orgánicos como la copa menstrual o las compresas de algodón. Evitar el uso de tampones ya que sabemos que es un factor de riesgo.
  • Lavarse, secarse y limpiarse siempre de adelante hacia atrás ya que el 80 % de las bacterias que provocan infecciones urinarias provienen de las heces.

Alimentación

Sabemos que, en el desarrollo, prevención, fase aguda y recuperación de una cistitis, la alimentación juega un papel vital (casi como en el resto de las patologías). Debemos tener en cuenta que lo que comemos sirve de alimento para nuestro sistema y nuestras bacterias (papel determinante en el sistema inmunitario), por lo que cuidar nuestra alimentación y ajustar nuestros hábitos nos va a ayudar muchísimo a la prevención y recuperación de nuestra enfermedad.

  • Aumentar el consumo de líquidos. Como ya hemos visto en la prevención, debemos beber más agua, pero podemos aumentar la ingesta de líquidos con sopas de verduras, infusiones, caldos, etc…
  • Consumir zumo de arándano rojo por las razones citadas anteriormente.
  • Aumentar el consumo de fermentados como la sopa de miso, el chucrut, los encurtidos, entre otros, para intentar, con la alimentación mantener una microbiota sana.
  • Intentar tomar alimentos alcalinos en vez de acidificantes. Como las verduras y las hortalizas, los cereales integrales (tienen fibra que sirve de alimento para nuestras bacterias intestinales aparte de favorecer el tránsito intestinal).
  • Para evitar que la orina sea demasiado ácida, debemos evitar los alimentos que acidifican el organismo. También evitaremos el consumo de azúcares refinados, debido a que favorecen la proliferación de uropatógenos. Por lo tanto, evitaremos consumir:
    • Azúcar y harinas refinadas.
    • Leche y lácteos.
    • Carnes rojas.
    • Bebidas como los refrescos carbonatados, el café, el té y las bebidas alcohólicas.
    • Grasas saturadas.
    • Alimentos ultraprocesados.
    • Bollería industrial.

Recomendaciones naturopáticas para la cistitis

El tratamiento convencional de las infecciones urinarias incluye la terapia antimicrobiana adecuada para controlar la infección y matar los microbios causales dentro del cuerpo. Pero en la actualidad tenemos un grave problema causado por el uso prolongado de antibióticos que ha dado lugar a una resistencia a múltiples fármacos, lo que obstaculiza el tratamiento y lo hace en varias ocasiones infectivo en el control de la infección. Sin embargo, este estudio nos muestra que los enfoques alternativos de la medicina natural de medicación combinatoria nos arrojan esperanza para lograr un tratamiento eficaz y seguro.

También hemos visto que en la cistitis no sólo tiene la culpa el agente causante de la patología, si no que el medio es determinante para que ese uropatógeno se pueda desarrollar. Por lo que los hábitos de vida, las recomendaciones alimentarias, la higiene íntima y los tratamientos no invasivos que alteren lo menos posible el medio y nuestra microbiota se convierten en determinantes para abordar la cistitis de manera exitosa. Esto es posible gracias a la naturopatía.

Por un lado, debemos atacar al bicho, es decir, tratar con antibioterapia para eliminar al patógeno que está causando la patología. El tratamiento convencional será un antibiótico sintético, pero uno de los problemas al que nos enfrentamos (aparte de la resistencia a los antibióticos) es que éstos, modifican la composición bacteriana de nuestra flora debido a que provocan una disminución y desaparición de muchas bacterias que componen nuestra microbiota y un aumento o aparición de otras especies. Lo que provoca una alteración de nuestra microbiota, que sabemos su papel fundamental para mantener el equilibrio y las funciones orgánicas. Su composición, tanto cantidad como tipo de especies, determina el correcto funcionamiento de nuestro sistema inmunológico, la correcta asimilación de nutrientes, prevención de la posible colonización de patógenos (como ocurriría en la cistitis, por lo que con la administración de antibióticos sintéticos provocaríamos una eficaz extinción del patógeno pero favoreceríamos un medio en el que pueda proliferar posteriormente), producción de algunas vitaminas que el organismo humano no es capaz de sintetizar, etc. Por lo que debemos saber que la medicina natural nos ofrece antibióticos naturales altamente eficaces contra la E. coli que respetan la flora bacteriana, cuya eficacia y acción farmacológica ha sido estudiada y comprobada por la ciencia para garantizar la seguridad y eficacia de su administración para tratar las infecciones del tracto urinario.

Vía: healthylnb.com

Uno de los reyes de la antibioterapia natural son los aceites esenciales. Debido a la problemática actual de resistencia antibiótica, morbilidad y coste sanitario que sufre la población actual frente a las infecciones del tracto urinario, la ciencia se ha visto obligada a buscar terapias sustitutivas para los antibióticos sintéticos actuales. Existen diversos estudios que avalan el uso de aceites esenciales de calidad y con rango terapéutico definido como terapia sustitutiva de los antibióticos. Por ejemplo, un estudio tomó los aceites esenciales de orégano (Origanum majorana), tomillo (Thymus zygis) y  romero (Rosmarinus officinalis) para medir su eficacia contra este tipo de infecciones causadas por E. coli utilizando métodos de difusión por disco y concentración mínima de inhibición (MIC), importantísimo parámetro a tener en cuenta para su capacidad antibiótica. Además, se midió su capacidad antibiofilm (desempeña un papel importante en las infecciones urinarias, responsables de infecciones persistentes que provocan recurrencias y recaídas). Los resultados arrojaron que el aceite esencial de tomillo demostró la mayor actividad antibacteriana contra los aislados de E. coli, seguido del orégano y romero. Además, los aceites mostraron una alta acción inhibidora de biofilm con un porcentaje de inhibición que osciló entre el 14,94% y el 94,75%, siendo el aceite esencial de romero el que presentaba mayor actividad antibiofilm (los aceites esenciales se pueden combinar). El estudio concluye diciendo que en consecuencia con los resultados los aceites probados mostraron actividades antibacterianas y antibiofilm muy efectivas contra las infecciones urinarias de E. coli y pueden considerarse como una buena alternativa para la sustitución de antibióticos.

Otra forma eficaz de identificar los aceites esenciales que pueden ser efectivos por su acción antibacteriana contra E. coli, es mirar su quimiotipo (un concepto que ya explicamos en nuestro artículo sobre el aceite esencial de orégano). Los quimiotipos con acción antibacteriana y antibiofilm potente son el carvacrol y el timol, tal y como demuestra este estudio que utilizó el aceite esencial de orégano  y de tomillo para erradicar la E. coli de manera eficaz y segura y ofrecer una alternativa a los antibióticos sintéticos.

Otra línea de trabajo frente a la cistitis es el que realiza la D-manosa, un monosacárido que se utiliza para las infecciones urinarias y se produce de manera natural, en cantidades relativamente pequeñas, en alimentos como melocotones, manzanas, naranjas y bayas de arándanos rojo. No es tóxica y no tiene efectos secundarios. Esta molécula pasa rápidamente del intestino al flujo sanguíneo, en una hora el 90% de la D-manosa está en orina y aquí es donde va a ejercer si efecto beneficioso respecto a la E. coli. Como hemos dicho anteriormente, la E.coli tiene unas fimbrias que se adhieren fuertemente a las paredes de la vejiga provocando así la patología. Pues bien, la D-manosa actúa sobre esta bacteria uniéndose a ella y desactivando su capacidad de adherirse/ invadir el tejido de la vejiga. Es decir, se une a las fimbrias de la E. coli e impide que se adhiera a las paredes y como consecuencia, impide el desarrollo y/o proliferación de la infección. Muchos estudios han demostrado la eficacia de la D-manosa tanto para la prevención de infecciones recurrentes posteriores a la toma de antibióticos como para el tratamiento complementario o único frente a la infección aguda. Todos los estudios que tenemos han demostrado su altísima eficacia y su mecanismo de acción determinando que es un tratamiento seguro frente a este tipo de infecciones.

Vía: steptohealth.com

Existe también un principio activo (arbutina) presente en la gayuba (Arctostaphylos uva-ursi) que posee estudios que advierten sobre la revisión y cambio de estrategia de las terapias antibióticas existentes incluyendo la arbutina como primera línea de tratamiento frente a las infecciones del tracto urinario no complicadas. Se ha demostrado científicamente que el uso de la gayuba antes de la toma de los antibióticos puede resultar eficaz en la resolución de los síntomas de la infección urinaria y lo más interesante e importante en el uso de este tipo de tratamiento es que se reduce el uso de antibióticos e incluso proporciona un efecto favorable sobre las tasas de resistencia.

Por otro lado, tenemos un componente del arándano rojo, las proantocianidinas, cuya acción farmacológica y dosificación ha sido bien definida gracias a la ciencia y la cantidad de estudios que evalúan su eficacia y rango terapéutico. Muchos estudios se hacen sobre productos que incluyen en su composición determinadas cantidades de proantocianidinas y que están diseñados para la prevención y tratamiento de infecciones del tracto urinario. Las proantocianidinas, en particular los enlaces de tipo A, se han implicado como importantes inhibidores de la adhesión de E. coli principalmente fimbriada a las células uroepiteliales, es decir, impiden que la bacteria se adhiera a las paredes de la vejiga ejerciendo un efecto anti-adherencia urinario. Variando su dosificación entre 72 y 240mg/día lo cual valorará un especialista.

Entre uno de los factores de riesgo que pueden desembocar en una infección urinaria se encuentra una alteración de la microbiota intestinal o disbiosis. El uso de probióticos establece una barrera contra los patógenos infecciosos que ascienden por el tracto urinario y causan posteriormente una infección. Modulan las defensas del huésped reduciendo la adherencia, el crecimiento y la colonización de patógenos. Por lo que la administración de probióticos nos resulta una gran medida para evitar y ayudar al tratamiento de la cistitis. Incluso este estudio nos ofrece la posibilidad de incluir los probióticos en un tratamiento natural establecido para tratar con éxito este tipo de afecciones.

Si sufres cistitis de repetición o infecciones de orina recurrentes, es importante que te pongas en manos de un especialista. Como has podido comprobar, la naturopatía se basa en el rigor científico y la experiencia clínica para establecer sus tratamientos de forma eficaz y segura. Ofreciéndote la comprensión de la enfermedad desde un punto de vista integrativo y no invasivo, buscando siempre las herramientas más eficaces posibles que ofrezcan efectos secundarios nulos o mínimos. La medicina natural es efectiva y así está demostrado, no dudes en recurrir a ella cuando sea necesario. Es importante acudir a un naturópata para que nos establezca el abordaje más adecuado a cada situación personal y nos ajuste nuestro tratamiento para evitar posibles interacciones medicamentosas con los tratamientos que estemos recibiendo (por ejemplo, hay que tener cuidado con el extracto de arándano rojo y los anticoagulantes Warfarina).


Información elaborada por Elena Cerro, colaboradora de la Escuela Superior de Naturopatía del Grupo Thuban.

Unidad de naturopatía de la Clínica Thuban.