El insomnio es un trastorno del sueño que afecta a miles de personas de forma aguda o crónica a lo largo de su vida. Consiste en la dificultad para conciliar el sueño, dificultad para mantener el sueño durante la noche o incluso pueden ocurrir las dos cosas.

Cuando una persona tiene este tipo de problema puede sentirse cansado, con falta de energía, tener alteraciones en el estado de ánimo, y a la hora de levantarse, sentir que no ha descansado. Todo esto, acaba afectando a nuestra calidad de vida y nuestra salud.

En cuanto a las horas de sueño que se debe dormir varía según la persona, ya que puede haber una persona que con sólo 5 horas obtenga un sueño reparador y de calidad que le permita desarrollar su día a día sin problema y no le cause alteraciones en su vida. Pero la mayoría de las personas necesitamos unas 7 u 8 horas de sueño.

Vía: PsicoGlobal

Los síntomas del insomnio pueden ser:

  • Dificultad para conciliar el sueño, es decir, dificultad a la hora de quedarse dormido.
  • Despertarse varias veces durante la noche.
  • Despertarse muy pronto e imposibilidad para dormirse otra vez.
  • Sentir que no se ha descansado durante el sueño.
  • Cansancio o somnolencia durante el día.
  • Cierta irritabilidad, ansiedad o estados depresivos durante el día (más común en el insomnio crónico).
  • Dificultad para concentrarse, para prestar atención o recordar cosas (ciertas alteraciones en la memoria).

Todo esto acarrea un aumento en la preocupación por el sueño y, como es lógico, suele ser la pescadilla que se muerde la cola.

Causas

Cuando a alguien se le diagnostica insomnio, siempre debe de ser un diagnóstico completa y absolutamente individualizado, debido a que cada individuo tiene unas circunstancias y vive en un entorno que sólo esa persona tiene y eso, le hace un ser exclusivo al que no se le debe de generalizar su patología. Esto quiere decir que cada persona puede sufrir insomnio por circunstancias individuales las cuales hay que escuchar y atender, no encasillarlo en los rasgos generales de ciertas patologías, y tratar su problema de forma individual y personalizada. Lo que sí podemos exponer son las causas más comunes y frecuentes que engloban los individuos que padecen este tipo de problemas:

  • La enfermedad del siglo XXI: el estrés. Las preocupaciones por el trabajo, la familia, los amigos, el futuro y el presente de los hijos, las finanzas del hogar, la situación de un país, la incertidumbre, los estudios, la casa, y un infinito etc, son algunos de los problemas que inevitablemente nos pueden provocar estrés y suele ser bastante normal, la dificultad para desconectar de todos los problemas y preocupaciones y por lo tanto, que esto, nos afecte al sueño.

  • Los horarios de trabajo: no todo el mundo tiene la suerte de poder contar con turnos de trabajo fijos y estables. Muchas personas tienen un trabajo en el que los turnos cambian de semana en semana o incluso de un día para otro. También existen personas que, por diversos motivos, tienen que viajar mucho a países con cambio de franja horaria y sufren jet lag de forma continuada.
  • Los hábitos de sueño inadecuados: el acostarse a distintas horas cada día, las siestas largas, actividades que nos estimulen antes de acostarse, el uso de la cama para actividades como trabajar, mirar la tele, comer, estar varias horas con el teléfono… nos alteran el ciclo del sueño. Además, el uso de pantallas antes de dormir está contraindicado debido a que la luz que emiten da la orden a la epífisis (la glándula encarga de segregar melatonina) de que no suba los niveles de melatonina, que es la encargada de regular los ciclos circadianos e inducir al sueño.
  • Cenas muy copiosas: comer en exceso por noche, cenar comidas muy pesadas o justo antes de irse a dormir nos altera el sueño.

También existen otras causas no tan frecuentes pero que también pueden ocurrir en varias personas como la toma de ciertos medicamentos, trastornos psíquicos, ciertas afecciones como el dolor crónico, trastornos relacionados con el sueño como la apnea del sueño o la ingesta de sustancias estimulantes como la cafeína, el alcohol o el tabaco.

Tipos

Existen dos tipos de insomnio: el agudo y el crónico.

El insomnio agudo es aquel que dura día o semanas. Es el más común.

El insomnio crónico dura un mes o más, es de larga duración.

En naturopatía tenemos muchas herramientas para tratar el insomnio de forma eficaz. Como hemos comentado anteriormente, cuando una persona viene a vernos por un problema de insomnio, se van a tratar los síntomas que le provoca, pero también vamos a abordar las causas. Entonces tendremos dos líneas de trabajo: tratar el insomnio y su patología y, por otro lado, las causas que lo provocan como por ejemplo, recomendar un tratamiento con fitoterapia basado en plantas que tengan una acción ansiolítica que alivie las tensiones emocionales como puede ser la pasiflora.

 

La pasiflora no es una planta con grandes  propiedades hipnóticas como puede ser la valeriana, es decir, no es un gran inductor del sueño, por lo tanto, no serviría para tratar el insomnio, pero si esto está causado por preocupaciones en el ámbito laboral, tensión por un relación complicada o situaciones comprometidas, la pasiflora nos ayudará a tratar el insomnio desde su causa. Los muchos complementos a base de plantas para tratar el sueño que la llevan son por su capacidad ansiolítica y relajante muscular. Pues así es como entendemos un tratamiento naturopático, abordando las causas que provocan un problema y su sintomatología. Mientras que un tratamiento convencional probablemente nos administraría únicamente hipnóticos.

 

Posibles soluciones naturales

Existen muchísimas herramientas naturales que nos pueden ayudar con el insomnio de forma eficaz. Siempre podemos optar por una opción natural para tratar este tipo de problemas gracias a las  ventajas que tiene la fitoterapia frente a otro tipo de tratamientos. Podemos agrupar en cuatro grupos los elementos naturales imprescindibles para tratar en insomnio, luego siempre podemos elegir complementos que lleven en su composición varios elementos de esta lista:

  • GABA: el ácido gamma-aminobutírico o GABA, es una neurotransmisor que lo podemos encontrar en forma de sustrato activado de micronutrientes, cuya función es inhibir o reducir la actividad neuronal, es decir, nos ayuda a “apagar” la actividad cerebral.

Vía: 20Minutos

  • Compuestos fitoterapéuticos: existen muchas plantas medicinales para tratar el sueño y constantemente se están descubriendo nuevas propiedades de plantas con propiedades hipnóticas o relajantes. Pero podríamos decir que las principales son: amapola de california (Eschscholzia califórnica), valeriana (Valeriana officinalis), manzanilla (Matricaria chamomilla), pasiflora (Passiflora incarnata) (por lo que hemos explicado anteriormente y por sus ligeras propiedades hipnóticas), melisa (Mellisa officinalis), lavanda (Lavandula officinalis), lúpulo (Humulus lupulus), tila (Tilia europaea), mejorana (Origanum majorana), azahar (Citrus aurantium), azafrán (Crocus sativus), espino blanco (Crataegus oxyacantha), ashwagandha (Withania somnífera), etc. Existen un sinfín de plantas medicinales que nos pueden ayudar.

En este sentido, son muchos los laboratorios que tienen preparados fitoterapéuticos muy interesantes, como es el caso del producto SEDANER SUEÑO de Soria Natural.

  • Aminoácidos: existen algunos aminoácidos que son necesarios para ayudar al buen funcionamiento del sistema nervioso e imprescindibles para conciliar el sueño como pueden ser el triptófano, la arginina, la glutamina y la ornitina. Es recomendable la ingesta de todos ellos en su forma activa (L- triptófano, L- arginina, L-glutamina y L- ornitina).
  • Minerales y vitaminas: sabemos que los minerales y las vitaminas realizan una función importantísima como cofactores y coenzimas, que son necesarios para que se produzcan las reacciones bioquímicas en el organismo para su correcto funcionamiento. Sin estas vitaminas ni estos minerales, el organismo no podría hacer todas las funciones que hace. Por lo tanto, sabemos que hay algunos minerales y vitaminas necesarios para que el sueño se produzca y son: magnesio, zinc, inositol, y algunas vitaminas del grupo B como la vitamina B8 (biotina), niacina (vitamina B3), vitamina B6 (piridoxina), ácido fólico (vitamina B9) (aunque sabemos la acción específica que tienen estas vitaminas sobre el sueño, es recomendable tomar el grupo B entero).

Estos son algunos ejemplos de los principales elementos, hay muchísimos nuevos estudios que avalan la eficacia de otros muchos más.

Tips para regular el sueño

 

Por último, vamos a hablar de sencillos consejos que nos van a ayudar a regular nuestro ciclo del sueño y nos aportan una gran ayuda a lo hora de restablecer nuestro sueño:

– Intenta acostarte y levantarte siempre a la misma hora.

– Realiza alguna actividad física regularmente.

– Evita las siestas largas. Con 10 o 20 minutos es suficiente.

– Limita el consumo de cafeína, alcohol y nicotina. Son sustancias estimulantes.

– Intenta no cenar ni mucho ni demasiado tarde. Procura cenar al menos un par de horas antes de irte a dormir.

– Puedes utilizar aceites esenciales en el ambiente para hacer de la habitación un lugar óptimo para el descanso. Algunos se pueden incluso ingerir (siempre consultar las precauciones de uso de cada aceite como la lavanda, que tiene un gran poder como ansiolítico también.

– Evita las pantallas o ver la tele en la cama. La cama es un lugar para dormir.

Precauciones: algunas plantas medicinales pueden tener interacciones con algunos medicamentos. Consulte a un naturópata especializado para poder solucionar cualquier tipo de duda.


Información elaborada por Elena Cerro, colaboradora de la Escuela Superior de Naturopatía del Grupo Thuban.