UN REFUERZO PARA NUESTRO SISTEMA INMUNOLÓGICO

Dentro de las terapias naturales, es conocido que el drenaje linfático, además de una técnica manual muy eficaz en el tratamiento de los edemas y linfedemas, es también un complemento potenciador en muchos otros tratamientos. Son muchas sus indicaciones y se reconoce abiertamente su eficacia en el refuerzo de nuestro sistema inmune.

Según los datos que se dieron a conocer este año en el “Dia Internacional del Linfedema”, más de 900.000 personas en España padecen un linfedema y según la Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular, se estima que “sólo en linfedemas secundarios asociados a intervenciones de cáncer de mama, cada año 3.000 mujeres van a desarrollar linfedema en España”.

El linfedema es la acumulación anormal de líquido en el tejido blando debido a una obstrucción en el sistema linfático. El sistema linfático transporta la linfa (líquido incoloro que contiene glóbulos blancos) a través del cuerpo utilizando una red de tubos delgados llamados vasos.

Para comprender mejor el funcionamiento de la técnica manual del drenaje linfático, Maribel Ochoa Merino, profesora del departamento de Terapias Manuales de Philippus Thuban, explica una serie de nociones sobre el sistema linfático.

Es interesante comenzar apuntando” señala Maribel Ochoaque para realizar una buena práctica del drenaje linfático manual, es necesario comprender la anatomía y fisiología del Sistema Linfático, también conocer los principios de acción y no olvidar la estrecha relación que guarda el Sistema Circulatorio Sanguíneo y el Sistema Circulatorio Linfático. Cualquier afectación de uno de los sistemas repercutirá en el otro, por ello, es importante en los tratamientos combinar principios activos que incidan sobre los dos sistemas”.

El Sistema Linfático además de formar parte del sistema inmunitario, es el encargado de recoger los líquidos acumulados en el espacio extracelular y devolverlos al torrente sanguíneo, facilitando la movilidad de toxinas hacia los órganos de detoxificación. Los denominados ganglios linfáticos filtran las bacterias y otras sustancias perjudiciales fuera de este líquido. Pero cuando los ganglios linfáticos fallan, se dañan o se extirpan (como en algunos casos de cánceres), el líquido linfático se acumula en los tejidos circundantes y esto provoca una inflamación.

El término drenaje es sinónimo de vaciar, con la técnica manual de drenaje linfático lo que se consigue es movilizar y evacuar los encharcamientos generados en los tejidos, aplicando de forma regular, rítmica y sistemática, un conjunto de maniobras que se caracterizan por la sutileza con la que se realizan”.

El sistema linfático transcurre paralelo al sistema circulatorio pero a diferencia éste, no tiene una bomba que impulse su flujo (como hace el corazón en el sistema circulatorio) y necesita del movimiento de los músculos, del latido de las arterias próximas a los vasos linfáticos y de un mecanismo especial de válvulas.

El drenaje linfático manual tiene unas cualidades en su realización que lo convierten en una técnica especial; en todos sus movimientos se realiza una primera fase de contacto, acompañada de una presión en forma creciente y con desplazamiento del tejido, para finalizar con una descompresión en forma decreciente, acompañado de un ritmo pausado y monótono. Es imprescindible respetar la dirección del recorrido linfático ya que, con esta acción, estamos estimulando e imitando la acción del bombeo propia del Sistema Linfático”

“Es importante”, añade la experta, “no confundir el drenaje linfático con un masaje suave, ya que existe una gran diferencia entre ambos: en el masaje nos desplazamos por la piel y la friccionamos de manera que con el movimiento estamos produciendo una hiperemia y realizando las maniobras de la parte más distal hacia la proximal. Por el contrario, en el drenaje linfático, traccionamos y desplazamos el tejido, iniciando el tratamiento con el vaciado de las cadenas ganglionares, es decir, que se trabaja de proximal a distal y no se debe producir hiperemia en la piel, si la hubiere sería señal de que estamos realizando más presión de la debida. Son las necesidades del sujeto las que van a determinar una u otra forma de acción.

Maribel Ochoa Merino es Titulada Superior en Terapias Naturales, es osteópata, quiromasajista y especialista en la Técnica Manual de drenaje linfático. También tiene formación en técnica de Integración Neuromuscular (TIN), reflexoterapia y Masaje Deportivo.