¿Conoces las propiedades terapéuticas de esta planta medicinal?

La ansiedad se ha implantado en la sociedad como un verdadero problema convirtiéndose en una patología muy común entre la población. Todos conocemos alguien que padece ansiedad o inclusos nosotros mismos nos encontramos a veces en situaciones que nos producen ansiedad por un periodo de tiempo largo y sostenido.

El estrés y la tensión son estados naturales que produce nuestro cuerpo cuando nos sometemos a situaciones que para nuestro cerebro representan una amenaza o una huida, como por ejemplo problemas en el trabajo, confrontaciones con alguien a quien apreciamos o tenemos que convivir día a día, preocupaciones por un ser querido que tiene problemas de salud serios, poco tiempo para coordinar las actividades y necesidades de los hijos, etc. Ante todas estas situaciones, el cuerpo segrega una hormona llamada cortisol, que nos permite estar en alerta. Hasta aquí todo es natural, pero cuando estas situaciones se alargan en el tiempo y son más duraderas de lo que nuestro cuerpo y nuestra mente pueden soportar, empiezan a aparecer estados de ansiedad que se mantienen en el tiempo y pueden ir acompañados de signos y síntomas como la poca calidad de sueño, vivir con sensaciones de nerviosismo o agitación, respiración acelerada, aumento del ritmo cardíaco, sudoración, temblores, sensación de debilidad y cansancio, falta de memoria, dificultad en la concentración, despistes, etc…

Ante la incertidumbre laboral, económica, sanitaria y familiar que impera en estos tiempos, los estados de ansiedad han aumentado considerablemente, pero por suerte disponemos de herramientas naturales para poder aliviar los síntomas que nos produce esta situación.

Entre las muchas herramientas que tenemos en naturopatía, hoy vamos a hablar del aceite esencial de lavanda.

El poder de los aceites esenciales es enorme y está comprobada científicamente su eficacia gracias a los muchos estudios de los que disponemos.

Sabemos que existen estudios que demuestran la eficacia del aceite esencial de lavanda como tratamiento complementario en pacientes que reciben quimioterapia para poder ayudarles con las alteraciones del sueño que sufren como efecto secundario en su tratamiento oncológico.

Tenemos estudios que verifican el uso de la lavanda en personas con trastornos de la ansiedad administrada de forma oral, cuya eficacia como ansiolítico era evidente después de 2 semanas de tratamiento, reduciendo significativamente los signos y síntomas.

En el campo de la naturopatía conocemos el uso del aceite esencial de lavanda y sus grandes beneficios. Entre su gran variedad de propiedades está:

  • Potente antiespasmódico.
  • Calmante, sedante y antidepresivo.
  • Potente cicatrizante y regenerador cutáneo.
  • Analgésico notable.
  • Antimicrobiano y antiséptico.

El aceite esencial de lavanda lo podemos utilizar de diferentes maneras:

  • Uso tópico: podemos utilizar unas gotitas de aceite en la parte interna de nuestras muñecas, detrás de las orejas, en las sienes o en la zona del plexo solar. Incluso podemos utilizar el aceite para mezclar con un aceite base y darnos un masaje de reflexología podal.
  • Uso oral: podemos tomarlo diluido en otro aceite vegetal de calidad como el aceite de oliva o de coco, mezclando un par gotas en la base.
  • Uso como difusión: podemos poner unas gotas en un difusor y conseguir un ambiente más relajado.

Se aconseja usar siempre aceites esenciales quimiotipados bajo evidencia científica y de calidad. Existen muchísimos laboratorios que trabajan con los aceites esenciales, pero nuestra recomendación desde aquí es Pranarom y Essential aroms. Estos laboratorios nos aseguran la calidad del producto y su eficacia.

Después de saber las propiedades y los usos del aceite esencial de lavanda, sabemos que tenemos a nuestra disposición una herramienta muy eficaz para los estados de ansiedad y estrés que nos puede ayudar enormemente y cuya eficacia está probada. Podemos aconsejar su uso para todas aquellas personas que lo necesiten siempre y cuando su uso no esté desaconsejado por un médico.

Precauciones: no recomendado por vía oral durante los tres primeros meses del embarazo, así como en menores de 6 años.


Información elaborada por Elena Cerro, colaboradora de la Escuela Superior de Naturopatía del Grupo Thuban.