Parte I: Dolor pélvico crónico: Introducción y definición

Una introducción a los problemas biopsicosociales

Es una creencia común que el dolor pélvico crónico (CPP) es raro y sólo es problemático para una pequeña minoría de mujeres. Esta breve introducción tiene como objetivo persuadirle de lo contrario.

La CPP es probablemente una situación común, no restringida a las mujeres.

Puede presentar grandes desafíos tanto a la persona que sufre con este dolor, a su familia como a los proveedores de atención sanitaria debido a su compleja etiología y su mala respuesta a las terapias.

Es probable que la mala respuesta a las terapias se deba a que es una condición multifactorial. El manejo de la CPP tiene que ser multiprofesional, ya que la condición requiere una amplia amplitud de conocimientos, incluyendo todos los sistemas de órganos pélvicos y su asociación con otros sistemas y condiciones que incluyen aspectos musculoesqueléticos, neurológicos, urológicos, ginecológicos y psicológicos. Históricamente se pensaba que las condiciones inflamatorias o infecciosas eran responsables del dolor crónico, pero ahora, hay investigación tanto en animales como en humanos que sugiere que es una disfunción del sistema nervioso central. Ciertamente, los estímulos periféricos pueden comenzar el proceso, pero es probable que la afección se vuelva crónica a través de la sensibilización central independiente de la causa original. Al igual que con otras condiciones de dolor mediadas centralmente, como fibromialgia, intestino irritable, etc., hay componentes sensoriales, funcionales, conductuales y psicológicos asociados que llevan a la CPP a ser clasificada como un síndrome de dolor persistente.

El objetivo de esta revisión narrativa es presentar, en una variedad de formatos, información básica (no exhaustiva) sobre los aspectos biopsicosociales de la CPP.

La CPP, tanto en hombres como en mujeres, se asocia con una disfunción sexual significativa. El dolor crónico en sí mismo afecta a todos los aspectos del funcionamiento, pero el más frecuentemente citado por los enfermos de CPP es la disfunción sexual. Los factores que contribuyen a la disfunción sexual son multifactoriales y contextuales y pueden estar relacionados con la comorbilidad con la depresión, el uso de antidepresivos, la satisfacción de las relaciones, etc. Anteriores abusos sexuales tiene prevalencia en los individuos afectados por CPP y los abusos pueden tener un impacto negativo en la función sexual. CPP involucra específicamente áreas íntimamente asociadas con la sexualidad y puede afectar en la imagen corporal y la autoestima sexual del individuo, afectando a ambas parejas en la relación. Se recomienda que se incorpore un modelo de evaluación biopsicosocial de CPP en futuras consultas ya que el profesional sanitario tiene que considerar la influencia de las variables sexuales en las relaciones de parejas.

Definición del problema

La verdadera prevalencia del dolor crónico está limitada por la falta de datos. En las mujeres, una revisión sistemática encontró que la tasa de dismenorrea era de 16,8 a 81%, la de la dispareunia (coito doloroso) fue de 8 a 21,8%, y que para el dolor no cíclico fue de 2,1 a 24% (Latthe et al. 2006).

Sin embargo, había problemas con la fiabilidad de las pruebas disponibles y los autores llegaron a la conclusión de que:

  1. la variación de las tasas de CPP en todo el mundo se debió a la heterogénea calidad de los estudios;
  2. donde se disponía de datos válidos, se encontró una alta carga de morbilidad de todos los tipos de dolor pélvico;
  3. había pocas estimaciones de poblaciones válidas por la incidencia de morbilidad y la heterogeneidad de datos en los países menos desarrollados.

Un panorama similar se observa en la información de la prevalencia de la CPP en los hombres, por ejemplo, el síndrome de dolor crónico de próstata con incidencias que van desde el 1% en las visitas de atención primaria (Williams et al. 2004) hasta 14.2% para la prevalencia de por vida en un estudio de Finish (Mehik et al. 2000).

¿Por qué no tenemos una imagen clara del CPP?

Múltiples factores, incluyendo la superposición significativa de síntomas con otras condiciones, no han permitido conseguir definiciones claras y la terminología ha sido hasta hace poco también equivoca. Se han utilizado Síndrome de dolor de vejiga, Síndrome de vejiga dolorosa, Cistitis intersticial, Síndrome de la vejiga de hipersensibilidad y Síndrome de dolor pélvico lo que conduce a confusión, desacuerdo y problemas con la realización de estudios epidemiológicos significativos.

En 2004, se propuso una definición inicial por parte del Pain of Urogenital Origin Special Interest Group, del International Study of Pain (IASP) y posteriormente ha sido revisado a través de varias publicaciones y adaptado por el IASP en 2012: “El CPP es dolor crónico o persistente percibido en estructuras relacionadas con la pelvis de hombres o mujeres. A menudo se asocia con consecuencias cognitivas, conductuales, sexuales y emocionales negativas, así como con síntomas relacionados con el tracto urinario inferior, órganos sexuales e intestinales, suelo pélvico o disfunción ginecológica”.

El dolor pélvico crónico se puede subdividir en i) aquellas afecciones con patología clásica bien definida (como infección o cáncer) y ii) aquellas en las que no se encuentra ninguna patología obvia. A los efectos de esta clasificación, el IASP ha propuesto el término “dolor pélvico específico asociado a la enfermedad” para el primero, y “síndrome de dolor pélvico crónico” para el segundo.

El síndrome de dolor pélvico crónico (CPPS) es la aparición de dolor pélvico crónico donde no hay una infección comprobada u otra patología local obvia que pueda explicar el dolor. A menudo se asocia con consecuencias cognitivas negativas, conductuales, sexuales o emocionales, así como con síntomas que sugieren disfunción urinaria inferior, sexual, intestinal o ginecológica. CPPS es una subdivisión de dolor pélvico crónico.

Prof. Dr. Antonio Ciardo, BSc (Hons) Ost Med, DO, PG Med, MBA

Codirector de la Clínica Thuban

Escuela Superior de Osteopatía

Profesor del curso online de Introducción al cuidado de la salud basado en la evidencia

Profesor del curso online de Gestión del dolor crónico y persistente


Referencias bibliográficas:

  • Latthe, P. et al. 2006. WHO systematic review of prevalence of CPP: a neglected reproductive health morbidity. BMC Public Health 6, p. 177.
  • Mehik, A. et al. 2000. Epidemiology of prostatitis in Finnish men: a population-based cross-sectional study. BJU Int 86(4), pp. 443-448.
  • Williams, R. E. et al. 2004. Documenting the current definitions of CPP: implications for research. Obstet Gynecol 103(4), pp. 686-691.