Llevamos ya demasiados meses conviviendo con este famoso virus, meses llenos de miedo, tristeza, impotencia, frustración, incertidumbre, melancolía, desconcierto, ira, indefensión, y un largo etcétera de emociones. Y ahora, a parte de la situación de cada uno, de si puedo seguir trabajando o no, de si mi trabajo va a salir adelante o no, de si podré seguir con mis proyectos adelante o no, de si nos van a volver a confinar o no, le añadimos una incertidumbre política, de tú dices blanco pues yo negro, tú cierras pues yo abro, tú dictaminas pues yo recurro, que nos está volviendo locos, ¿por qué? Pues por la sencilla razón de que este tipo de decisiones nos condicionan nuestras vidas. Aunque no queramos estar pendientes de este tipo de noticias porque nos desgastan, aunque tengamos la capacidad de gestionar la situación, llevamos ya demasiado tiempo con una situación que es muy complicada, que mucha gente está sufriendo muchísimo, que está enfrentando a miles de personas y está haciendo de este país un lugar más irascible en el que las cosas realmente importantes no podemos apreciarlas debido a un desgaste psicológico muy importante.

Vía: tec.mx

A esto le tenemos que añadir, la masiva información diaria a la que nos vemos sometidos, lo cual agrava la situación. Lejos de mantenernos informados y protegernos del virus, este torrente de información por todos los medios, redes sociales, informativos, tertulias televisivas, etc… está deprimiendo nuestro sistema inmune. Este consumo de hiperinformación provoca trastornos sociales. Los titulares e imágenes de noticias abrumadoras y sensacionales agregaran ansiedad y miedo a estas situaciones y fomentan rumores e información publicitada a medida que los individuos llenan la ausencia de información con rumores. Las personas afectadas muchas veces son objeto de rechazo social, discriminación y estigmatización. No deberíamos de visualizar tantísimas fuentes de información cuya validez y calidad se ven ampliamente mermadas, por el hecho de sentir que nos vamos a perder algo. Descuida, de las cosas realmente importantes nos vamos a enterar. Nos vemos sometidos a un exceso de información sin filtro que los medios de comunicación y las redes sociales transmiten. De hecho, en España circulan libremente vídeos alarmantes sobre el COVID-19 y son accesibles para casi todos los individuos, especialmente para los jóvenes y esto podría explicar también su vulnerabilidad psicológica (un reciente estudio refleja que la población que más está sufriendo consecuencias psicológicas son los jóvenes de entre 18-25 años). Es hora de cuidarse, es hora de ponerse las pilas y acabar con este virus lo antes posible. Estamos quemados, fatigados, tremendamente cansados. Estamos deseando de que todo esto acabe y poder volver a disfrutar de la vida sin este bombardeo de miedo y caos.

En esta situación tan insólita es difícil predecir con exactitud las consecuencias psicológicas y emocionales de todo esto, pero, aunque podemos hacer una estimación, nos llegan estudios procedentes de China (primer país afectado), que apuntan a que el miedo a lo desconocido y la incertidumbre pueden llevar a evolucionar a enfermedades mentales como pueden ser los trastornos de estrés, ansiedad, depresión, somatización y conductas como aumento de consumo de alcohol y tabaco.

El problema es que muchas personas ya están sufriendo las consecuencias de la era Covid. Muchas de esas consecuencias son la ansiedad, el miedo y la depresión. Muchas personas ya están manifestando síntomas de patologías tan serias como la ansiedad, el estrés y la depresión y muchas veces, aunque se quiera salir de ese estado no pueden ellos solos. Y es normal, a muchas personas ya no les quedan fuerzas, están quemados, están agotados. Pero no se puede desesperar, la naturopatía tiene herramientas que ofrecernos para poder salir de aquí. Siempre hemos dicho que la naturopatía trata al individuo de una manera integrativa, no por partes como si pudiéramos separar el cuerpo de la mente, o el corazón y el ritmo cardíaco de nuestras emociones. Esto es imposible, funcionamos como un ser íntegro, un ser completo al que no se le pueden separar sus partes, por ello, vamos a empezar a darte herramientas sobre nuestra visión de cómo podemos empezar a poner nuestro granito de arena en nuestra propia recuperación y fortaleza tanto física como mental y ayudar a mejorar nuestro entorno creando una ola expansiva que nos haga la vida más fácil y la situación muchísimo más llevadera.

Para empezar, vamos a explicar brevemente las principales características que se asocian a los trastornos psicológicos que podemos desarrollar por la era Covid y así poder comprender por qué aplicamos las diferentes medidas naturales:

  • Sensación de nerviosismo, agitación o tensión.
  • Sensación de peligro inminente, pánico o catástrofe.
  • Aumento del ritmo cardíaco.
  • Respiración acelerada.
  • Sudoración.
  • Temblores.
  • Sensación de debilidad o cansancio.
  • Problemas para concentrarse o para pensar en otra cosa que no sea la preocupación actual.
  • Tener problemas para conciliar el sueño.
  • Padecer problemas gastrointestinales.
  • Tener dificultades para controlar las preocupaciones.
  • Tener la necesidad de evitar las situaciones que generan ansiedad.
  • Sentirse sin esperanzas, irritable o culpable.
  • Cefaleas tensionales, tensión/ dolor muscular y calambres.

Vía: observatorioesclerosismultiple.com

Medidas que están de nuestra mano

  1. Lo primero de todo, vamos a ponernos en situación y ver con claridad lo que está de nuestra mano para retomar el equilibrio de nuestra salud e intentar enfocarnos en ello y no en las cosas que se nos escapan de las manos.

Debemos de tener bien claro que ninguna persona tiene la capacidad de protegernos del virus, nos protege NUESTRO SISTEMA INMUNE. Por lo que necesitamos tomar medidas que para nuestra inmunidad esté fuerte y preparada para combatir cualquier patógeno.

El sistema inmune se deprime de una manera espectacular cuando sufrimos estados de ansiedad, estrés y nerviosismo. Por lo que es recomendable hacer todo lo posible por mantener el sistema inmune alejado de estos factores. Sería genial que las televisiones se llenaran de verdaderos expertos en inmunidad y nos estuvieran dando continuamente indicaciones para potenciar nuestro sistema inmune y escuchar varias veces al día información sobre la vitamina D, la vitamina C, el zinc, los probióticos, hacer ejercicio, cultivar la serenidad y mantener una alimentación saludable. Esto, sería muy positivo para la salud de todos los ciudadanos y podríamos ver cómo las cosas mejoran.

Vía: huffingtonpost.co.uk

  1. Evitar que el Covid-19 se convierta en un monotema. Si hablamos con amigos, compañeros de trabajo o familiares por supuesto que es bueno charlar sobre las cosas que nos preocupan, de hecho, sería recomendable. Pero tenemos que evitar que la conversación se dilate demasiado hacia este tema, que, si hablamos con el vecino, la pareja, los compañeros de trabajo, un amigo, otro, un familiar, otro familiar y algún conocido por la calle y sacamos el mismo tema, terminamos hablando de lo mismo durante todo el día y tampoco sacamos ninguna conclusión nueva después de todas esas conversaciones, al contrario, aumentamos nuestra frustración y desasosiego. Por lo que con que lo comentemos una vez y mostremos nuestra preocupación en una sola conversación es la mejor opción para poder cultivar la serenidad y fortalecer nuestro sistema inmune (que es lo que nos debe de preocupar más porque está de nuestra mano ponerlo fuerte).
  2. Seleccionar las fuentes informativas. Como hemos comentado antes, sufrimos un bombardeo de hiperinformación de diferentes fuentes a lo largo de todo el día. Cada uno dice una cosa y nos enfadamos cuando alguno no nos dice lo que nos da la razón, cultivando el miedo, la incertidumbre y la ansiedad.

Por lo que debemos mantenernos informados, pero seleccionar las fuentes que sean fiables y con verdaderos profesionales que nos aconsejen y nos informen de la situación sin cultivar el pánico, pero si la responsabilidad.

Todo esto va a ejercer un gran impacto en nuestra salud mental, de hecho, tenemos un estudio procedente de China en el que los expertos del Sexto Hospital de la Universidad de Pekín hicieron seis sugerencias para que el público afrontara el estrés mental. Estas incluían evaluar la precisión de la información divulgada, mejorar los sistemas de apoyo social (por ejemplo, familiares y amigos), eliminar el estigma asociado con la epidemia, mantener una vida normal en condiciones seguras y utilizar el sistema de servicios psicosociales, en particular el asesoramiento telefónico y por Internet para el personal de salud, los pacientes, los familiares y el público. El estudio reveló que las condiciones psicológicas de los participantes mejoraron considerablemente y afrontaron la pandemia de la mejor forma posible y mantuvieron si sistema inmune fuerte por lo que aconsejaron seguir el mismo patrón para empoderar a la población y protegerla del virus.

  1. También tenemos acceso a las plantas medicinales para ayudarnos también con nuestro estado anímico y el descanso.

Muchas veces queremos la pastilla mágica que nos cure todos los males sin apenas esfuerzo. Pero esa pastilla no existe, debemos de poner de nuestra parte para restablecer nuestra salud y tener un fuerte compromiso con nosotros mismos. Pero la fitoterapia nos puede echar un cable y apoyarnos en el proceso de una manera espectacular.

Muchas personas frente a estos casos acuden a su médico que le puede recomendar ansiolíticos, somníferos o incluso antidepresivos. Pero de todos es sabido que, aunque este tipo de medicación ejerce su función, tiene efectos secundarios que hay que tener muy en cuenta y crea dependencia por lo que no se pueden dejar de tomar así como así. Pero tenemos la suerte de que poseemos opciones naturales con la misma acción farmacológica que los medicamentos sintéticos, no tienen apenas efectos secundarios (aunque si interacciones con otros medicamentos) y no crean dependencia. Existen muchísimas plantas que nos pueden ayudar con la ansiedad y la depresión pero vamos a citar sólo algunas.

  • Hipérico: esta maravillosa planta es una gran antidepresivo que ha sido sometida a miles de estudios para demostrar su eficacia frente a los antidepresivos sintéticos que se utilizan hoy en día y ha demostrado su potente eficacia gracias a sus principios activos, la hipericina y la hiperforina, que poseen propiedades antidepresivas similares a las de los antidepresivos tricíclicos y los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, pero con menos efectos secundarios y más leves por lo que representa un tratamiento eficaz y seguro.
  • Lavanda: El aceite esencial de lavanda se usa tradicionalmente y está aprobado por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) como medicina herbal para aliviar el estrés y la ansiedad.  Por lo que el uso de su aceite esencial o incluso el extracto de la planta nos ayuda a recuperar la serenidad gracias a su actividad ansiolítica y antidepresiva.

  • Melisa: los metaanálisis ​​revelan que la melisa es una fuente potencial para el tratamiento de una amplia gama de enfermedades, especialmente la ansiedad y algunos otros trastornos del sistema nervioso central estimulando los receptores de acetilcolina y GABA. Además tenemos estudios en los que se someten a humanos a la ingesta de melisa para valorar según los criterios médicos los niveles de estrés y se determina que la melisa es una eficaz herramienta frente a trastornos relacionados con el estrés.
  • Pasiflora: aquí tenemos a la reina del alivio de las tensiones. Es una planta conocida por sus grandes propiedades ansiolíticas. Los estudios revelan que esta planta tiene una acción farmacológica similar al midazolam (un ansiolítico sintético) siendo segura y efectiva.

  • Ashwagandha: es una planta adaptógena procedente de la medicina ayurvédica muy potente. Los estudios indican que la Ashwagandha posee propiedades antiinflamatorias, antitumorales, antiestrés, antioxidantes, inmunomoduladoras, hematopoyéticas y rejuvenecedoras y que posee poca o ninguna toxicidad por lo que es muy seguro su uso. Los hallazgos de un estudio sugieren que un extracto de raíz de Ashwagandha de espectro completo de alta concentración mejora de manera segura y efectiva la resistencia de un individuo al estrés y, por lo tanto, mejora la calidad de vida. Además, otro estudio revela que puede ser eficaz para mejorar la memoria general e inmediata en personas con deterioro cognitivo leve, así como para mejorar la función ejecutiva, la atención y la velocidad de procesamiento de la información.
  • Rhodiola: esta planta tiene una sólida evidencia científica por su acción farmacológica frente a la reducción de la fatiga, la mejora de la cognición y el estado de ánimo, estableciéndose como un medicamento seguro en los ensayos clínicos gracias la su falta de interacción con otros fármacos y los pocos efectos adversos que se produjeron en el estudio.
  1. Pues la cosa no termina aquí, en naturopatía seguimos teniendo más herramientas que las plantas como por ejemplo son las flores de Bach. Que se consideran una herramienta para el autoconocimiento y su creador (el doctor Edward Bach) las definió como los remedios que sanan los desequilibrios del alma. Trabajan con patrones vibracionales, pero para utilizar esta herramienta sí que es indispensable acudir a un naturópata o terapeuta floral que son los expertos en la materia por que el remedio debe de ser absolutamente personalizado y se necesita de una evaluación para determinarlo.

  1. Por último y no por ello menos importante, debemos de movernos. Es decir, realizar algún deporte o hacer ejercicio de bajo impacto o el adecuado a nuestras posibilidades o realizar alguna actividad que trabajen activamente el bienestar tanto físico como emocional como puede ser el yoga, el chi kung, el tai chi, etc… sabemos que el ejercicio libera endorfinas, una sustancia que produce el organismo cuando realizamos este tipo de actividades y tiene un efecto muy positivo en nuestro estado de ánimo.

Vía: linkverde.com

La aplicación de todas estas medidas, las cuales podemos ir incorporando en nuestra vida poco a poco o todas de golpe (depende de nuestra naturaleza), nos a proporcionar seguro una mejora notable de nuestro estado de ánimo, nos rebajará la ansiedad, nos ayudará a gestionar y controlar el estrés y mejorará nuestros estados depresivos. Recuerda que la pastilla mágica no existe y que eres tú el que debe de tomar las riendas de su salud y recuperar el equilibrio. Así que, ¡MUCHO ÁNIMO, QUE TÚ PUEDES!

Precauciones: algunas plantas medicinales tienen interacciones con algunos medicamentos, debe de consultar a un naturópata o a su médico para poder consumir algunos de los productos arriba expuestos. Si siente que necesita ayuda, no dude en consultar con los profesionales de la salud, un naturópata, un psicólogo o un médico. En el presente artículo no se pretende expresar ni condicionar ninguna tendencia política, sólo se manifiesta de forma neutra una situación sociopolítica actual.


Información elaborada por Elena Cerro, colaboradora de la Escuela Superior de Naturopatía del Grupo Thuban.