El tratamiento del cáncer y las terapias naturales: La opinión del profesor José Ángel Diez Sequera

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El cáncer es, sin duda alguna, la enfermedad que más nos preocupa a todos, pues la vida del paciente   -y de quienes le quieren-   acaba en buena medida en el momento en que le es diagnosticado, dando paso a un “calvario” de médicos y hospitales que, desgraciadamente, acaba en fallecimiento en muchos casos.

Además, esta tragedia es cada día más habitual. Estamos rodeados de cáncer, hay demasiado cáncer, todos lo vemos. Ante esta realidad, la actitud de las autoridades y de los principales agentes sociales implicados parece reducirse a intentar transmitir la idea de que cada vez más pacientes sobreviven a un cáncer, que muchos se curan y otros se convierten en enfermos crónicos.

A propósito de todo esto, hoy voy a comentar una noticia, muy interesante, que ha publicado recientemente el diario “El País” y que informa de que la supervivencia al cáncer es hasta tres veces mayor en otros países que en España.

La noticia comienza diciéndonos que el cáncer ha dejado de ser una sentencia de muerte y que en España el 53 % de los pacientes tratados continúan vivos a los cinco años de ser diagnosticados, aunque esta tasa de supervivencia varía mucho entre los diferentes tipos de tumor. A continuación la noticia informa de que la posibilidad de superar los tumores más habituales es hasta casi tres meces mayor en otras naciones que en la nuestra. A lo largo del artículo, su autor, citando palabras del Presidente de la Sociedad Española de Oncología Clínica, achaca esta mayor tasa de supervivencia a factores como la genética o la inversión de dinero en programas de detección precoz…

La opinión del profesor José Ángel Diez Sequera, creador de Philippus y director académico y de relaciones institucionales.

Cuando leí el titular pensé que se referiría a la diferencia de esperanza de supervivencia entre naciones desarrolladas y subdesarrolladas, pero no, se trata de diferencias entre naciones desarrolladas. Y también, y lo que es más llamativo, los datos indican que la esperanza de sobrevivir a un cáncer es superior en algunas naciones que tienen un menor nivel de desarrollo frente a otras plenamente desarrolladas.

En torno al cáncer se habla mucho, pero  poco claro. Y es muy importante hacerlo, porque esto es algo en lo que nos va la vida, así que hagámoslo, comencemos a hablar claro. Cuando el sistema de salud imperante dice que la tasa de supervivencia es del x %, lo que quiere decir es que, uno, tres, cinco o diez años después de serles diagnosticado, ese es el porcentaje de enfermos que continúa vivo. Eso no quiere decir que esos pacientes no sigan enfermos o que ya no necesitan tratamiento, ni mucho menos que se hayan curado.

La diferencia entre supervivencia y curación

Cuando el sistema de salud imperante dice que un paciente de cáncer se ha curado, lo que quiere decir es que en ese momento no encuentran en él evidencias de la enfermedad, pero, ¿qué ocurre un tiempo después?, todos sabemos que, salvo en determinados tipos de tumores, la mayoría de pacientes vuelven a desarrollar la enfermedad y acaban falleciendo; las temidas recidivas o recaídas. Entonces, las preguntas a hacerle a ese sistema de salud imperante, son: ¿cuántos enfermos sobreviven realmente a un cáncer?; ¿cuántos lo cronifican?, si por cronificarlo entendemos convivir con él hasta acabar falleciendo a edad avanzada y por otra causas?; ¿cuántos de esos fallecimientos “por otra causa” no son debidos en realidad a iatrogenia, es decir a causas colaterales por el tratamiento?

Un viejo aforismo dice que “existen mentiras, grandes mentiras, y estadísticas”, y con ellas nos responderán. Pero esas son las preguntas importantes, las que debemos hacer a los responsables de nuestros sistemas de salud, y para las que debemos exigir respuestas sinceras y documentadas.

Ante esta triste realidad creo que el camino a seguir no es ni el de las autoridades, que temen a una opinión pública que conozca la realidad y responden con opacidad, disfrazando  esa triste realidad con celebraciones de “días mundiales del cáncer” en las que nos muestran a personas que parecen felices luchando para superar su enfermedad-; ni tampoco la de los ciudadanos, que escondemos la cabeza bajo el ala y hacemos como que no está ocurriendo-. Nada hay de malo en reconocer abierta y públicamente un problema de salud mundial de tal envergadura siempre y cuando ese reconocimiento vaya acompañado de verdaderas políticas de prevención y tratamiento.

La contaminación, la salud integrativa y el cáncer

Si nos elevamos por encima de todo este entramado y miramos el asunto desde el punto de vista de la salud integrativa, entonces conocemos bien por qué la incidencia de la enfermedad se ha disparado y continúa aumentando cada año: vivimos inmersos en contaminación. Todo está contaminado. Lo que comemos, lo que bebemos, el aire que respiramos, las ondas electromagnéticas que nos atraviesan continuamente, las emociones en las que se desenvuelve nuestra vida, ahora mayoritariamente negativas…

Cuando algo no nos gusta tendemos a buscar culpables. Como si hallarlos solucionara el problema. No los busquemos, no hay culpables, pues si las autoridades lo fueran por mantener leyes que permiten esa contaminación, no lo seríamos menos los ciudadanos, que aceptamos normas y estilos de vida que nos angustian, compramos vehículos que polucionan, comida y bebida y ropa barata a sabiendas de su falta de salubridad… Todo con tal de ahorrar unos euros para gastarlos en ocio y para compensar que aceptamos remuneraciones ridículas.

Este es el momento de recordar aquellas palabras del Dalai Lama sobre la estupidez de los occidentales, que primero nos dejamos la salud intentando ganar dinero, para luego dejarnos ese dinero intentando ganar salud. Y también es el momento de recordar que nosotros, y sólo nosotros, somos los verdaderos y únicos responsables de nuestra salud, tanto para elegir cómo la cuidamos en nuestro día a día, como para exigir qué tipo de atención y tratamientos queremos recibir cuando precisamos la asistencia de los sistemas nacionales de salud.

¿Estamos realmente usando todos los medios disponibles?

Volviendo a la noticia. Cuando la leí, intuí que más pronto que tarde aludiría a la inversión en recursos sanitarios para prevenir y/o tratar la enfermedad. Y en efecto, como decía antes, el Presidente de la Sociedad Española de Oncología Clínica mencionaba la inversión de dinero en programas de detección precoz. Es decir, como me temía, la noticia   -el estudio-   busca, de forma subliminal, contribuir a crear un estado de opinión en el que los ciudadanos pidan a los políticos mayor gasto sanitario y acepten el incremento sin pedir otras explicaciones sobre el uso de esos medios. Es un recurso muy viejo llamar la atención con un titular impactante y crear expectativas de mejora, para luego reclamar, de forma más o menos sutil, más medios, más dinero, para alcanzar esas expectativas.

Pero si, como me temía, en la noticia encontré lo que esperaba encontrar sobre la necesidad de elevar el gasto sanitario, lo que no encontré fue nada a cerca de otra realidad, de una gran verdad: los países en los que la tasa de supervivencia a cánceres es más elevada que en España son países en los que el tratamiento integrativo está más implantado que en el nuestro. Nadie dice nada  de esto. Nada.

A lo largo de la historia, la naturopatía ha insistido en la desintoxicación del cuerpo, la mente y el alma, y la  modulación del sistema inmune, como el mejor medio para sanar de un cáncer. Ahora, la medicina convencional comienza a decir lo mismo, y se enfoca en la inmunoterapia oncológica. Eso sí, no utilizando los sencillos medios que nos ofrecen la naturaleza y el sentido común, sino a través de complejos inmunomoduladores farmacológicos de lento y carísimo desarrollo en laboratorio y elevado coste para las arcas públicas.

Medicina convencional junto con terapias naturales

Y que quede claro, no estamos en contra de los tratamientos oncológicos convencionales (quimioterapia, radioterapia, inmunoterapia …), no lo estamos en absoluto. Ante una situación de riesgo vital, ¿cualquiera de nosotros no recurriría a todos los medios disponibles, ya sean convencionales o naturales?   No estamos en contra de esos tratamientos, ni al lado de quienes los desaconsejan, sino que, como decimos, estamos a favor de utilizar todos los tratamientos disponibles y de que los convencionales sean aplicados de forma integrada junto con terapias naturales, ya sea para tratar la enfermedad, ya para aliviar los efectos secundarios de esos tratamientos convencionales.

Y sobre todo, estamos a favor de cada uno de nosotros tome conciencia de su responsabilidad sobre su propia salud y alumbremos un movimiento social que pida y ayude a nuestras autoridades para que legislen en pos de un entorno más saludable, de una vida más acorde a los ritmos de la naturaleza. Porque no hay mejor tratamiento, ni más barato para la hacienda pública, que aquel que previne para que no llegue a ser necesario tratar. Y porque es posible comer y beber alimentos más saludables, respirar aire más limpio, vestir mejores ropas, trabajar en entornos más armónicos… Ahora que está de moda la palabra empoderamiento, ¿no crees que es lo mejor en lo que puedes empoderarte? Porque hay demasiado cáncer y se está haciendo de él un negocio, ¿no crees?

Si te agrada mi conversación, nos vemos en estás paginas.

2018-06-07T10:51:30+00:00 junio 7th, 2018|Categories: Naturopatía, Noticias Ph-Thuban|